2018: “los muertos que vos matáis gozan de cabal salud”

Jose Luis Ortega Vidal

CLAROSCUROS

José Luis Ortega Vidal

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Hay una polémica histórica acerca del autor de la frase que sirve de subtítulo al Claroscuros de hoy, empleada en obras teatrales de Francia, Nueva España (México) y España. (1)
La frase existe, se repite y se emplea como símbolo de la falsedad de múltiples afirmaciones, ideas e incluso acontecimientos o instituciones que damos por hecho o -todo lo contrario- negamos.
Es una frase cuyo peso satírico radica en parte en su ambigüedad.
En política, por ejemplo, suele decirse con razón que no existen los muertos salvo cuando son llevados con los pies por delante al cementerio.
Más allá, incluso, se puede afirmar que en política -en ocasiones- no hay muertos ni en los cementerios porque en México a veces los sacan a votar.
A partir de la crisis histórica que vive nuestro país hoy en día podríamos aplicar la frase “los muertos que vos matáis gozan de cabal salud” a la presencia de elementos de un pasado que pensamos superado como estructuras vivas y amenazantes.

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En México el 2018 es el año más importante de nuestra vida política de las últimas décadas, por lo menos desde 1988.
¿Por qué?
En las elecciones de aquel año resultó ganador Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, candidato del Frente Democrático Nacional.
Sin embargo, el llamado “sistema” o el Partido Revolucionario Institucional que nació en 1929 y se mantuvo en el poder hasta el año 2000 -la dictadura perfecta, diría Mario Vargas Llosa- arrebató, fraguó ´la caída del sistema´y sentó en la silla del águila a Carlos Salinas de Gortari.
El nacimiento del primer tecnócrata presidencial tuvo como propósito encaminar la estructura del poder político-económico mexicano en la dirección del neoliberalismo creado por Milton Friedman (1912-2006) en Estados Unidos e impulsado en nuestro país por su destacado alumno Francisco Gil Díaz, así como Agustín Carstens, ex gobernador del Banco de México (6)
Milton Friedman fue maestro en la Universidad de Chicago de lo que se deriva que a sus pupilos mexicanos se les denomine burlonamente los “Chicago boys”.
Dicho de otro modo: en 1988 Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano ganó las elecciones pero el intento de democratizar al país perdió ante los intereses económicos internacionales de convertir a México en una economía neoliberal a partir de Reformas Estructurales.
La privatización de la economía nacional que inició durante el sexenio de Miguel de la Madrid enfrentó resistencias ideológicas, políticas e incluso de poderosos grupos económicos que si bien son soporte de un pensamiento derechista no se han convencido del todo de las teorías surgidas en Chicago, Illinois, durante la segunda mitad del siglo XX.
Este último argumento se puede probar con el respaldo que un sector de los empresarios más poderosos de México da al candidato presidencial de MORENA, Andrés Manuel López Obrador.
Las Reformas Estructurales en México tienen fecha oficial de fundación en el 2013, es decir cumplirán 5 años de edad en el 2018 tras plantearse desde los ochentas y enfrentar unas tres décadas de resistencia.
El Pacto por México donde el PRD y el PAN jugaron un papel clave en el segundo año de gobierno de Enrique Peña Nieto, fue una suerte de “Cardenal” que bautizó directamente al niño cuya vida depende en buena medida de lo que ocurra en los comicios del primer domingo de julio del 2018.

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José Antonio Meade, candidato del PRI/PVEM/PANAL representa la continuidad absoluta de las Reformas Estructurales.
Es el mismo caso de Ricardo Anaya, abanderado del Frente por México: PAN/PRD/MC.
Andrés Manuel López Obrador, aspirante por MORENA/PT/PES, maneja un discurso dudoso respecto al tema.
Si declara que echará abajo la principal Reforma que es la Energética cae en una trampa porque será difícil que su partido gane la presidencia, la mayoría del congreso y de gubernaturas, así como de congresos locales.
Aun ganándolos, al no estar en juego ni todas las gubernaturas ni todos los cuerpos legislativos locales en el país, AMLO no tendría el respaldo Político-Jurídico-Constitucional para meter reversa a un proceso privatizador en marcha y avalado por las estructuras mismas del Pacto Republicano del Estado mexicano.
Gane quien gane las Reformas Estructurales están blindadas y su peso de poder estriba en que al no haber dado el resultado anunciado demagógicamente para el corto plazo de su vida, son vistas por amplios sectores del país como un error histórico que paga la mayoría de la población, es decir las clases baja y media.
De ganar López Obrador -presunto opositor de las Reformas Estructurales- en el peor escenario para este proceso en marcha habría un freno gradual a una parte de sus acciones concretas.
No se podría más.
Va un ejemplo como intento de explicación del argumento anterior: PEMEX firmó un convenio de suministro de gas etano a veinte años con la empresa Braskem-Idesa ubicada en Nanchital, junto a Coatzacoalcos, en el sur de Veracruz.
Ese convenio representa la privatización casi total de la producción de materia prima industrial para un sector de las fábricas de plásticos en México.
Un intento por frenar la Reforma Energética podría consistir en no volver a realizar un trato semejante entre el gobierno y empresas privadas durante seis años.
Empero echar abajo el acuerdo legal entre PEMEX y Braskem-Idesa representaría pagos multimillonarios de parte del gobierno por el incumplimiento de un trato legal de alto nivel amén de las afectaciones a un sector manufacturero muy importante en México: el del plástico.
Si Meade y Anaya representan la continuidad de una Reforma Energética que no ha dado resultados en la microeconomía ¿que representa AMLO al respecto?
Pensar en el fondo más que en la superficie resulta esencial para la construcción de cualquier desarrollo cognitivo.
A partir de ello podemos analizar temáticas múltiples.
La democracia sería un caso.
Estamos obligados a ser electores pensantes.

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En el mismo tenor se ubica el tema de la inseguridad que se refleja en una guerra cuyo resultado supera las 200 mil muertes -durante una década- en una sociedad civil cansada, desgastada, en luto creciente, consternada, aterrorizada, agotada por los entierros y desapariciones de los suyos. (2) (3)

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Al iniciar el 2018 con un panorama económico negativo y sumidos en una guerra que día con día baña de sangre a más de la mitad del país las elecciones nos colocan ante la obligación de reflexionar profundamente en la decisión que tomaremos el primer domingo de julio venidero.
También la de exigir a los competidores más fuertes en la carrera presidencial la construcción de soluciones de fondo, viables y su exposición inteligente, específica, honesta en la palestra.
La demagogia y la actuación de títeres de poderes fácticos podría llevar a México a un retraso histórico de dos siglos con consecuencias inimaginables.
El país demanda un liderazgo político histórico; como el de Benito Juárez, digamos.
Tristemente no se ve que éste pueda llegar, no existe el personaje que llene tales zapatos.
Quien triunfe, entonces, deberá ser capaz de sembrar al menos una pequeña semilla de certidumbre que crezca durante las próximas décadas.
Eso o la guerra seguirá, la economía fracasará para la mayoría y México volverá a condiciones sociales vigentes en los tres siglos de la Nueva España a partir de la dependencia de poderes externos derivada de la incapacidad de gobernarse, consolidarse y desarrollarse con justicia y equidad por sí mismo.
VARIA
Un dato trascendente respecto al sector petroquímico mexicano es la decisión de la empresa Mexichem de no reconstruir la capacidad de producción de monocloruro de vinilo -materia prima industrial para otro sector de fabricantes de plástico- en México, la cual se llevaba a cabo en el Complejo Petroquímico Pajaritos en Coatzacoalcos, Veracruz.
Dicha planta -la más importante del ramo en el país- sufrió una explosión con la consecuencia de 32 muertes en abril del 2016.
PEMEX es socio minoritario de Mexichem en la firma Petroquímica Mexicana de Vinilo, la cual operó Pajaritos hasta su fatídica explosión y cierre.
La mala noticia no es tema menor porque representa la pérdida definitiva de miles de empleos en una región devastada por la crisis económica y la llamada guerra contra el narcotráfico y donde se cifran esperanzas en la creación de una Zona Económica Especial de futuro dudoso.

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