Habrá choque de trenes en el PAN estatal

Arturo Reyes Isidoro

Prosa aprisa

Arturo Reyes Isidoro

Se avecina choque de trenes en el Comité Directivo Estatal del PAN.

La noche del martes, el diputado federal Carlos Valenzuela solicitó licencia (pero no renunció al cargo) a la Secretaría General y en su lugar fue nombrado en forma interina el tesorero Omar Miranda Romero.

Su separación habría sido para prepararse y estar en condiciones de competir por la dirigencia estatal, cuya jornada electoral se celebrará el próximo 11 de noviembre, dentro de menos de dos meses.

Ese mismo martes, el Comité Ejecutivo Nacional panista había emitido la convocatoria respectiva y con ello se dio la voz de arranque para cambiar presidente, secretario general y a los siete integrantes de la dirigencia veracruzana.

Pero no va solo. Se espera que de un momento a otro también deje el cargo de presidente José Mancha Alarcón para buscar reelegirse, por lo que habrá de darse una feroz batalla entre el grupo del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, quien sostiene y apoya a Valenzuela, y el de panistas más tradicionales que apoyan a Mancha.

Luego de que perdió la gubernatura con su hijo, el gobernador busca quedarse ahora con la dirigencia estatal con la intención de volverlo a postular para el cargo en 2024.

Al quedar ahora vacantes los dos principales cargos, Miranda ascendería, también en forma interina, a la dirigencia estatal y sería el árbitro de la contienda interna que se avecina.

Versión kafkiana

En medio de la efervescencia que ya se ha desatado, al interior de otra corriente panista corre una versión que suena kafkiana, pero se comenta bajita la mano.

Todo comenzó el 15 de septiembre en Córdoba cuando el gobernador electo Cuitláhuac García denunció públicamente que el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares estaba rematando “los bienes del Estado”.

Se refirió a 243 vehículos de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) y citó el caso de un camión de volteo modelo 2009 que fue vendido en 20 mil pesos. Dijo que presentaría documentos probatorios.

A raíz de eso se puso en claro que en realidad se trataba de 466 vehículos cuya venta había sido autorizada por el propio Congreso del Estado el 20 de febrero pasado, según se había publicado la resolución en la Gaceta Oficial del Estado.

En efecto, en el número 074 se especificó que mediantes oficios del 7 de noviembre y del 6 y 18 de diciembre de 2017, la Secretaría de Finanzas (Sefiplan) había solicitado la autorización de los diputados “para enajenar a título oneroso, mediante el proceso de subasta pública las unidades referidas”.

Desde entonces se especificó que 228 vehículos, maquinaria pesada y equipo complementario estaban considerados “presuntamente bienes en desuso y clasificados en su calidad de incosteables y obsoletos” y 176 unidades vehiculares y 42 unidades de maquinaria pesada,  “bienes en desuso y como tal, desecho ferroso”.

A mí me suena lógico que un camión de uso diario y rudo que databa desde el gobierno de Fidel Herrera Beltrán fuera obsoleto e incosteable mantenerlo o que ya estuviera en desuso y convertido prácticamente en fierro viejo, como quienes saben del asunto me han dicho que así era.

Creo que hay un punto ciego o que no hay información suficiente y precisa que haga saber cuándo y en cuánto exactamente se remató todo, o si se está rematando o si todavía se va a rematar. Hice mis consultas y presuntamente la venta ya se hizo y el dinero ingresó a las arcas de la Sefiplan.

La autorización para la subasta se hizo desde febrero pero extrañamente estalló siete meses después como escándalo cuando Cuitláhuac hizo su denuncia el 15, que retomó dos días después en la Ciudad de México cuando pidió de nuevo transparentar la subasta.

No perdió la ocasión para arrimarle el caballo a su próximo inmediato antecesor pues dijo que Miguel Ángel Yunes Linares pretende desmantelar a Veracruz.

Según quienes están enterados de los recovecos de este caso, no hay nada irregular en la operación y presuntamente no habría delito que perseguir, pero lo que sí es que no saben qué se hizo con el dinero de la venta, aunque sospechan que fue a parar a la campaña del candidato panista a la gubernatura en el pasado proceso electoral.

Y entonces viene lo kafkiano.

Cuitláhuac se habría enterado y obtenido documentos porque habría habido una filtración de adentro de la actual administración, ¡pero el filtrador vía una tercera persona habría sido el propio gobernador Yunes Linares para un efecto de carambola política de varias bandas!

La versión es que lo que se busca es enlodar al extitular de la SIOP y ahora senador Julen Rementería del Puerto buscando que lo culpen, por varias razones.

Un sector del panismo afirma que el gobernador no acaba de digerir la derrota de su hijo en las urnas y sigue buscando culpables, y Julen sería uno de ellos, pues no habría hecho lo suficiente para apuntalar al cachorro entre el electorado veracruzano.

Pero también lo verían como el más viable para crecer desde el Senado como potencial candidato del PAN a la gubernatura en 2024 y se constituiría en un gran obstáculo para el nuevo intento de relanzar al hijo, de ahí que habría que pararlo desde ahora y que mejor que inculpándolo y sembrando la duda de su honestidad entre el electorado.

Con un ingrediente más. También se buscaría descarrilarlo para que él y su grupo o su corriente no influyan en la renovación de la dirigencia estatal, que el yunismo azul querría para sí a efecto de buscar fortalecerse para el 2024, pero también para manejar las elecciones locales y municipales intermedias.

Suena kafkiana la versión pero existe, y siembra la duda porque nadie dudaría que el actual jefe político del panismo sería capaz de cualquier cosa con tal de mantenerse vigente y con poder, así sea partidista, a efecto de poder llevar a cabo sus proyectos políticos siempre con miras al 2024.

En esa misma vertiente, otro próximo a ser enlodado sería el actual dirigente del PAN, José Mancha, a efecto de despojarlo del control de su partido.

Mientras, los ahoga la violencia

El propio PAN, partido en el gobierno, sufrió ayer las consecuencias de la inseguridad y la violencia que están totalmente fuera de control bajo la administración de un miembro de su partido. El asesinato del dirigente municipal panista de Papantla y de un hijo suyo le provocan un fuerte oleaje al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares quien tendrá que calmarlo lo más pronto que pueda o correr el riesgo de que la propia militancia de su partido se le voltee inconforme por el baño de sangre que vive Veracruz.

Otra versión, ¿no tan kafkiana?

En Morena Kafka también haría su aparición.

Sea cierto o no, ya se habla de un posible movimiento en el Ayuntamiento de Xalapa.

Una versión, la más benevolente, dice que el actual alcalde Hipólito Rodríguez Herrero es un hombre tan valioso como para que el gobierno federal o el gobierno estatal desaprovechen su conocimiento y sus servicios y no lo recluten para que los ayude a lograr la “cuarta transformación”.

Otra versión, o la misma pero completa, es en el sentido de que la síndica Ivonne Ortega no llegaría a la Secretaría de Finanzas pues podría ser llamada por su “amigo” López Obrador al gobierno federal, donde tampoco estarían dispuestos a dejar la oportunidad de hacerse de sus valiosos servicios.

Que lo cierto es que ya en Morena preocupa el rápido desgaste que está sufriendo la imagen de ese partido en la capital del Estado y que hay voces cercanas al gobernador electo Cuitláhuac García que le sugieren que ponga un remedio a tiempo.

 

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