A los maestros que aman su profesión

A los maestros que aman su profesión

Pbro. José Manuel Suazo Reyes

El pasado 15 de mayo celebramos el DÍA DEL MAESTRO. En la Iglesia rezamos por todos ellos, pedimos a Dios que les conceda los dones del Espíritu Santo, sobre todo los dones de la sabiduría, la prudencia y el consejo.

El maestro o la maestra es una figura importante en la idiosincrasia de nuestro pueblo porque ellos han contribuido en la formación y educación de cada uno de nosotros. Son muchos los maestros a quienes les debemos lo que sabemos y hasta lo que somos. La misión de los maestros no se agota en un aula, va más allá de un salón de clase, y sin duda tiene un impacto social.

Un (a) maestro (a) representa y transmite la sabiduría, esto significa que no solo nos enseña el conocimiento sino una serie de valores y actitudes que nos hacen crecer como personas. Un (a) buen (a) maestro (a) enseña a sus discípulos a ser constructores de justicia, de paz, de amor; motiva a vivir en la verdad; siembra esperanza, alienta a ser un buen ser humano.

El maestro o la maestra desempeña su labor no solo en las aulas, sino también en su hogar y en la vida pública; su vida y sus valores se vuelven un referente para quien se hace discípulo suyo, Un (a) maestro (a) influye positivamente en sus alumnos, en ese sentido es gestor de esperanzas y del futuro en la sociedad.

Ciertamente el Maestro de los maestros es Jesús de Nazaret, quien se definió a sí mismo como camino, verdad y vida. En la persona de Jesucristo brilla la imagen auténtica de un maestro.

Los (as) maestros (as) desempeñan su labor muchas veces en condiciones lamentables: aulas en mal estado y con poca infraestructura didáctica que debería proveer el Estado o las autoridades educativas. En este sentido las promesas de la reforma educativa de «mayores oportunidades a las nuevas generaciones» se ahogan en los discursos y sigue siendo un pendiente para la sociedad. Menos palabrería y más resultados, es la demanda que hacen muchos maestros. Vemos con satisfacción que algo ya se ha hecho y lo celebramos, pero lamentamos que sigue habiendo corrupción, desvío de fondos y malos manejos en los presupuestos destinados a la educación. Es lamentable que los depredadores de los bienes públicos se paseen como si nada, la justicia no los ha alcanzado.

Los maestros y maestras que aman su profesión y se dedican a enseñar a los niños y a los jóvenes saben más que nadie cómo contribuyen para que la sociedad mejore. Los maestros son protagonistas en la transformación de un país. La educación de calidad es el mejor antídoto para superar la pobreza, la miseria y la falta de oportunidades que enfrentan millones de mexicanos. Los maestros y maestras en este sentido, tienen una noble labor y están haciendo un aporte significativo en las mejoras de nuestra sociedad.

Con ocasión del DIA DEL MAESTRO, recientemente celebrado, los encomendamos a Dios para que sigan siendo gestores de una mejor sociedad, más justa, más desarrollada y más civilizada. Los felicitamos por su dedicación, empeño y perseverancia ¡FELICIDADES A TODOS LOS MAESTROS!

(El Pbro. José Manuel Suazo Reyes es el Director de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa.)

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