ADIÓS A LOS PARÁSITOS

Mario Lozano Carbonell

Mario Lozano Carbonell

El sistema de partidos políticos de este país tiene tiempo que va en franco declive, ante la pérdida de confianza del electorado,  que además exige que el dinero público deje de ser canalizado para que sobrevivan a costa de obras y acciones que bien podrían ser de beneficio para las y los mexicanos.

Los políticos, siempre ávidos de poder, no de servir, brincan de un partido a otro valiéndoles bolillo la ideología, los principios, la visión de país. Lo único que buscan es el poder por el poder y el dinero.

En la pasada elección, vimos, con pena, como partidos de ideologías opuestas se aliaron en busca de no perder parcelas políticas y de sobrevivir al tres por ciento de la votación, exigido en la ley para seguir vigentes y por supuesto, recibir prerrogativas.

Les salió el tiro por la culata. Partidos como el PES, PANAL, PRD, cayeron dramáticamente en sus votos, todos se fueron con el partido que lidereaba la coalición y los dejó muy abajo. El PRD se salvó, pero los otros dos se van del escenario.

Al irse, dejan en el desamparo partidario a políticos parásitos, vendidos, traidores y vividores que ahora la tendrán muy difícil para seguir vigentes en el ámbito político. Las y los legisladores electos de esos partidos tendrán que ver que tan caro venden su amor para incorporarse a otra bancada legislativa y aumentar significativamente la capacidad de controlar la votación en San Lázaro y en el Senado.

En el caso de los integrantes de Nueva Alianza, las y los maestros deberán decidir si se integran de manera definitiva a morena y cómo definirán el tema de la reforma educativa partir de ahí. No es casualidad que en Veracruz no haya existido CNTE y ahora que el PANAL pierde su registro y morena arrasa, de repente se aparecen en rueda de prensa unas personas que anuncian la integración de la CNTE Veracruz.

Sin duda es sano que dejen de existir partidos que solo se han gastado nuestro dinero para el logro de sus propósitos sin mayor beneficio para la población. Es deseable que se reduzca el financiamiento a los partidos y que solo operen aquellos que puedan, a través de sus estructuras, militantes y simpatizantes, recaudar apoyos para su funcionamiento.

Veremos quienes pueden y quienes se van, por fin, ayudando a redireccionar para lo que debe ser, el dinero de todos.

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