¡AGÁRRENSE!

Mario Lozano Carbonell

Mario Lozano Carbonell

Este fin de semana círculó una fotografía en la que se ven en el despacho del gobernador a los titulares del poder judicial, Edel Álvarez Peña y del poder legislativo, Juan Manuel Pozos Castro dialogando con Cuitláhuac García.

Más allá de generar una percepción de necesaria unidad que le de a Veracruz la gobernabilidad que desde una oficina aún aliada al ex le quieren quitar, la fotografía debe de tener muy nerviosos a más de dos funcionarios de la pasada administración que seguramente pronto verán denuncias en su contra.

Y es que calladito pero constante, el gobernador va tejiendo y podemos verlo con dos políticos de amplia trayectoria y experiencia como Edel y Pozos en una reunión que deja ver claramente que antes que sus grupos y sus intereses personales, está Veracruz y sus necesidades primordiales.

Se podrá decir lo que se quiera, pero finalmente se sentaron para acordar coordinación total entre poderes para trazar un mismo rumbo para el estado. Sin embargo esto también dejó en claro que de a poco se le van acabando las asideras al que se fue, dejándole sólo un peón en un cargo de importancia y otros muchos de morralla, todavía incrustados en algunas dependencias, pero detectados y acotados.

Basta ya de querer descarrilar a Veracruz en una venganza personal de quien no digiere la derrota, a pesar de haber dilapidado millonarias cantidades en pos de una victoria que las y los ciudadanos le negaron por el despotismo, nulos resultados y pretendida herencia monárquica del poder.

En los próximos días y semanas seguramente serán presentadas más denuncias acerca de los presuntos malos manejos llevados a cabo en diferentes dependencias del bienio anterior que pudieron haber provocado daño patrimonial.

Hay quienes tratan de colocar la idea de que los tiempos legales han vencido para que estas denuncias sean presentadas, pero más allá de la sorpresa que se van a llevar no deben olvidar que también los recursos enviados por la Federación están siendo revisados y auditados y que por ese lado, el federal también, les van a caer y quién sabe si tengan escapatoria toda vez que ahí sí, de plano, no tienen quien les ayude.

Mientras eso sucede, la reunión de los tres poderes es una esperanza de que las cosas en Veracruz van a cambiar sin importar las acciones de quienes quieren ver a Veracruz en el suelo para querer regresar a un poder que esperemos nunca más, les vuelva ser otorgado en las urnas.

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