¿Al IPE, la primera gran Reforma Estructural Veracruzana?

Arturo Francisco Gutiérrez Góngora

Arturo Francisco Gutiérrez Góngora

El problema de los sistemas de pensiones en el país toma ya dimensiones de crisis de finanzas públicas. Cada año se destinan más de 400 mil millones de pesos del presupuesto federal al pago de las pensiones. Cada vez la Federación pasa mayores apuros para cumplir con las obligaciones del IMSS y del ISSSTE. Lo mismo ocurre en las Entidades Federativas y Veracruz no es la excepción.

Cualquier esquema de pensiones para que funcione eficientemente debe ser autofinanciable. Esto es, los trabajadores en activo deben generar los suficientes ingresos para que permita que los retirados reciban recursos y no se requieran montos adicionales vía subsidios. Estudios actuariales serios señalan que lo óptimo es que existan entre 10 y 14 trabajadores activos por cada persona retirada.

Si por arte de magia se pudieran eliminar los pasivos de corto plazo (proveedores) y los de largo plazo (deuda bancaria) en nuestro Estado, aún persistirían los problemas del pago a la nómina y del pago a jubilados.

En Veracruz debemos pensar si queremos sanear nuestro Instituto de Pensiones, que requiere atención y la ha requerido desde hace 20 años, o seguiremos sangrando el erario a costa de incrementar los déficits presupuestales y esperar que un día no muy lejano colapsen.

¿Qué es lo que debe reformarse? La reforma debe ser integral. Lea usted: en Veracruz la nómina de los jubilados es de aproximadamente 500 millones de pesos. Las cuotas que generan los trabajadores activos es de casi 200 millones, ¿Quién pone el resto? Adivinó, el gobierno estatal.

La edad de jubilación es de 53 años edad muy temprana si consideramos que la esperanza de vida es de 78 años. Una persona de 53 años por supuesto que aún no requiere recurrir a la jubilación, sigue con cuerda para apoyar las actividades que ha desempeñado en su vida laboral. ¿Cómo se determinó esa edad? No lo sé, pero sin duda, fue un cálculo, como dicen en mi pueblo “alojimetro”, esto es al “melatismo” y no de un estudio actuarial serio.

A nivel federal el monto máximo a pagar a un jubilado está acotado a 10 salarios mínimos, Veracruz paga hasta 26 salarios mínimos; por cada salario mínimo que recibe un jubilado federal con la jubilación más alta, el veracruzano equivalente recibe 2.6 salarios mínimos. 1.6 veces más. Esto da como resultado que el 5 por ciento de los jubilados se lleve un poco más del 25 por ciento de esa nómina que le mencioné antes. Haga usted cuentas.

Otro factor que ha incrementado significativamente el monto de los recursos destinados a los jubilados es la reforma educativa: un porcentaje importante de profesores prefirieron pasar al retiro que enfrentar la evaluación. Lo anterior se hace más complejo si se considera que en nuestra entidad no hay ni 4 trabajadores activos por cada jubilado

La nueva administración tiene frente a sí la gran oportunidad de modificar nuestro esquema de retiro o de dejarla pasar.

Si opta por la primera Le hago las siguientes propuestas:

• Limitar el monto del pagos por retiro a 10 salarios mínimos de forma inmediata (la ley no podrá aplicarse retroactivamente por lo que viviremos un tiempo más con xochiles, clementinas y otros)

• Aumentar la edad de retiro a 65 años.

• Incrementar paulatinamente las cuotas los próximos 12 años para hacer autofinanciable el sistema pensionario. Los datos presentados arriba, el incremento debe ser de aproximadamente el 3 por ciento anual, porcentaje que se podrá actualizar a la baja en función de cómo evolucionen las finanzas del instituto.

Finalmente un comentario adicional ya que tiene que ver con las finanzas públicas nacionales: no podemos erigirnos como la entidad que sabe perfectamente cuáles son las obras y acciones que tienen un sentido de urgencia. Las necesidades en cada entidad federativa y las obras y acciones urgentes las define cada gobierno con sus gobernados. O ¿ahora le diremos al resto de los estados que tiene sentido de urgencia y que no?

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