Capaces de dudar

Capaces de dudar

Por Irene Arceo

En vísperas de que se presente ante el Congreso estatal el tercer Informe de Gobierno del mandatario veracruzano Javier Duarte de Ochoa, el jefe de la Oficina del Programa de Gobierno, Fabrizio Aguilar Sánchez, considera que en la presente administración se ha realizado un ejercicio de reestructuración del gobierno estatal y que en tres años han superado las expectativas y van en muchos sentidos por arriba de sus propias metas, gracias a que están actuando de manera más coordinada, ordenada y eficaz.

Muy proclives a gestionar a modo y presumir premios y reconocimientos –al estilo de las alcaldesas de Xalapa y Alvarado–, Fabricio Aguilar destaca que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reconoce que actualmente hay menos pobres en Veracruz que al inicio de este sexenio, y en ese sentido mencionó que el Premio Nobel de la Paz, Muhammad Yunus, creador del microcrédito y fundador del Banco de los Pobres, creará en la entidad “negocios sociales” que ayuden a sacar de la pobreza extrema a los veracruzanos. Además, detalló que en el ámbito económico se han incrementado las grandes inversiones de capital extranjero debido al grado de confiabilidad de la entidad.

Según Aguilar Sánchez: “De acuerdo con el sentir de la gente y con respaldo de las encuestas, la inseguridad ha dejado de ser la preocupación más importante de los veracruzanos, ya que Veracruz fue de los primeros estados que pidieron la coordinación con las Fuerzas Armadas del Gobierno de la República”. En cuanto a infraestructura, dice que Veracruz cuenta con obras muy importantes, que algunas están en proceso y otras ya fueron concluidas.

Enmarcado en ese escenario ideal, el gobernador Javier Duarte de Ochoa se reunió con presidentes municipales y diputados locales electos para refrendar la unidad política en favor de las mejores causas en beneficio de los veracruzanos. “El único compromiso se llama Veracruz”, dijo.

“Tenemos mucho por hacer, porque son grandes los retos a superar y los ciudadanos esperan resultados de sus gobiernos municipales y de sus representantes populares”, y convocó a los alcaldes que iniciarán su desempeño el 1 de enero de 2014 a definir obras prioritarias de mayor impacto social. De igual manera los exhortó a analizar muy bien cómo integrarán sus equipos de trabajo para que inviten a las mejores hombres y mujeres. En el caso de los legisladores, el gobernador hizo énfasis en la gran responsabilidad que tienen de seguir colocando a Veracruz a la vanguardia legislativa y por ser gestores permanentes de la sociedad.

A la mitad del sexenio de Javier Duarte lo acompañará otra camada de políticos que obtuvieron sus cargos gracias a pagos de facturas y compromisos adquiridos por el fidelismo y sus herederos que cumplen fiel y aplicadamente su tarea de tejer una plataforma transexenal que les permita seguir manejando a su antojo los presupuestos gubernamentales y disponiendo a su capricho –de vidas y haciendas– como en el feudalismo, con relaciones clientelares de séquito y vasallaje.

¿Y que le vamos a hacer si no hay remedio para hacer que cambie el estereotipo del político local que con su simuladora y díscola conducta ha contaminado las instituciones estatales, convirtiéndolas en meros núcleos de poder y rentables negocios?, y si no ¿dígame usted por qué de los de los 50 diputados que integran la LXII Legislatura de Veracruz –que pasará la historia por su gris y agachón desempeño– 21 pidieron licencia para buscar otros cargos políticos, pese a los mil 517 millones que invirtieron los veracruzanos en los últimos 3 años?

Consagrados saltimbanquis, los que eran diputados federales se convirtieron en presidentes municipales y los que ya fungieron como alcaldes buscan ir al Congreso o se integran al gabinete estatal. El caso es no vivir en el error fuera del presupuesto. Además, la odiosa práctica gubernamental del orgullo del nepotismo, de permitir que la esposa o los hijos, o las amantes sean descaradamente funcionarios, ediles o legisladores, sigue reinando a nivel federal ,estatal y municipal, sin que nadie critique o se oponga, porque con estos corruptos consorcios familiares o íntimos se cuidan las plazas y se afianzan las redes de continuismo.

En la LXII Legislatura de Veracruz, casi la mitad del total de los diputados pidió licencia para pasar a un buen puesto en el gabinete estatal o contendieron para una alcaldía. Los que perdieron en las pasadas elecciones estatales regresaron tranquilamente a sus curules a seguir cobrando. Otros, eran diputados locales y ascendieron a diputados federales y algunos de estos aspiraron regresar al terruño como alcaldes, pero no lo consiguieron. Sin embargo, los planes de futurismo no se agotan.

CONCIENCIA CRÍTICA

Me dijeron que la rectora Sara Ladrón de Guevara no me invitó a colaborar en su equipo de trabajo en la UV tal como se lo propusieron, obviamente no el gobernador, porque había sido muy criticada por tener tantas mujeres a su lado. Y tiene razón. Yo en su lugar hubiera puesto a hombres en la Secretaría Técnica y en Finanzas. Así, ella aparecería en público siempre escoltada por dos caballeros académicos y administrativos y luciría más. Además, esta humilde servidora jamás contribuiría a convertir la UV en un Gineceo.

La misión de la Universidad en estos días es una utopía porque en nuestro presente histórico parece que los grandes problemas implican soluciones difíciles, señala Carlos de la Isla (ITAM) en su ensayo: “La Universidad: Conciencia Crítica”, y apunta que todos los intentos por definir el carácter específico de la Universidad en buena parte coinciden. “La Universidad es la comunidad de estudiantes y profesores que se reúnen para pensar”, diría el Cardenal Newman; “La Universidad, dice Robert Hutchins, es el espacio recogido para meditar los problemas intelectuales del Mundo”, y Karl Jaspers define: “La Universidad es el recinto sagrado de la Razón.”

Ya que está tan de moda lo francés en la entidad , pues que el gobernador Duarte y la rectora Sara –ils adorent le français– cabe recordar que en una entrevista concedida por Jean Paul Sartre a Serge Lafaire en junio de 1968, publicada por Le Nouvel Observateur, el filósofo y escritor dijo que :”Todo saber que no es constantemente criticado, sobrepasándose y reafirmándose a partir de esta crítica, no tiene ningún valor…”

Dijo: “La cultura solo puede transmitirse si se deja a la gente la posibilidad de discutirla… La única manera de aprender y hacerse hombre (o mujer) es discutir. Se puede ser fiel a una realidad política-social, pero antes, hay ponerla en duda. Claro está que puede presentarse una contradicción entre su fidelidad y su duda, pero esto es algo positivo, es una contradicción fructífera. Si hay fidelidad, pero no hay duda, la cosa no va bien: se deja de ser un hombre libre”.

Sartre apuntó: “La universidad está hecha para formar hombres capaces de dudar”, así, el atributo invariable es pensar en sus múltiples modalidades: meditar, dudar, analizar, razonar… Por eso la Universidad debe ser Ia conciencia crítica de la sociedad. Debe la Universidad contribuir para que la política brinde bienestar y confianza a los ciudadanos y no sea solamente un espacio de poder, ambición y dominación.

La Universidad no debe convertirse en promotora o cómplice de la irracionalidad y los silencios, sometida por intereses personales al poder político. La Universidad debe conservar siempre su independencia, autonomía y libertad para juzgar; criticar, denunciar, e inventar para preservar la independencia y la libertad de la sociedad. Aunque existen universitarios, ilustrados que caen en el ilustre servilismo con tal de conservar su puesto o trepar a otros niveles, que ni se la creen…

La Universidad tiene un compromiso social con la dimensión ética aplicada a los criterios de bondad o de virtud de los que manejan el provecho del poder e incurren en delitos. Los políticos y los funcionarios que ante los reflectores aparecen como generosos y buenos, en realidad lo son por hedonismo o por egoísmo.

La Universidad, Sara, tiene que expresar su reflexión ética sobre: la injusticia, la inseguridad, el comportamiento de dominación de los poderosos sobre los más débiles, cuyas hirientes diferencias de clases y grupos sustentan los privilegios sociales y es necesario un análisis profundo y crítico sobre la emigración, el hambre y la pobreza que merecen la atención humanitaria.

El oficio de juzgar exige tamaño y autoridad moral, de ahí que la formación académica define el perfil de la Universidad. Si sólo se enseña a pensar los pensamientos aprobados, detalladamente selectos por la ideología institucional; si el proceso educativo es vertical, profético, magistral, receptivo, entonces la Universidad se convierte en reforzadora del sistema establecido y, lo más grave, traiciona su misión analítica, crítica y creadora.

Si por el contrario ejercita su pedagogía de pensar fomentando el análisis crítico a través del estudio de los grandes problemas intelectuales, si propicia más la reflexión, el descubrimiento y la creación, si funda la educación más en el cultivo de la razón imaginativa que en la memoria, entonces la Universidad está cumpliendo ya, a través de sus profesores, estudiantes, investigadores y egresados (dejemos géneros a un lado, el pensamiento no tiene sexo), su misión de conciencia crítica de la sociedad.

La Universidad tiene un gran poder, el poder moral de la razón; por eso tanto el poder político como el económico intentan la alianza o el sometimiento de la Universidad y para lograrlo emplean medios y argumentos insospechados. De ahí que sea tan importante que conserve su autonomía, su independencia y sobre todo su dignidad, es decir, su conciencia crítica incontaminada para juzgar a los demás poderes.

En esta época de tanta oscuridad y paisajes nublados de irracionalidad y vergüenza es indispensable, vital, que la Universidad, siga siendo: Arte, Ciencia y Luz.

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