Cisneros, un gran peso para Cuitláhuac 

El asesinato de Florisel Ríos Delfín era un motivo justificado para que el gobernador solicitara su renuncia al secretario de Gobierno, nombrara a un político profesional que iniciara de inmediato el restablecimiento del tejido social y abriera las puertas del gobierno a todos los partidos y organizaciones políticas con el propósito de crear el mejor escenario con motivo del proceso electoral en puerta, que se espera muy complicado.

Un negociador que se sentara a dialogar con todos y cada uno de los presidentes municipales sin distinción de partidos, que sentara las bases para un trabajo coordinado, y que se condujera con respeto a la autonomía municipal y a quienes la representan en los 212 municipios.

El actual secretario no solo no es político, no tiene oficio, no tiene sensibilidad, no es negociador, refleja muy bajo nivel con sus faenas de chapeo y su presentación de bailables en las terminales de autobuses y además está señalado por maltrato a mujeres, pues además de la denuncia que dejó la víctima de ayer, apenas hace unas semanas otro señalamiento parecido la expresó públicamente la depuesta presidenta del Tribunal Superior de Justicia, Sofía Martínez Huerta, quien además lo acusó de amenazas y lo responsabilizó de lo que le pase a ella o a su familia.

Los señalamientos de autoridades legalmente constituidas contra el segundo funcionario en importancia, crea al gobierno cuitlahuista un clima de desconfianza e inseguridad, pues se razona que si eso hace con quienes tienen una representación que les dio el pueblo veracruzano, entonces cualquier ciudadano puede esperar lo peor.

El inicio del tercer año de gobierno de Morena, con funcionarios así, no permiten vislumbrar que las cosas serán mejores.

Enlaces de interés