Debe existir un mercado legal de vacunas contra el COVID-19

Arturo Francisco Gutiérrez Góngora

Arturo Francisco Gutiérrez Góngora

“La mejor forma en que la sociedad puede interactuar es a través del mercado”, reza así uno de los principios básicos que la mayoría de los estudiantes de economía aprende. A través de la interacción del mercado de factores de la producción y del mercado final de bienes y servicios es como la sociedad interactúa y genera un flujo circular de la actividad económica donde las familias ofrecemos trabajo, capital y tierra, entre otros, los cuales son contratados por las empresas, las que a su vez, una vez realizados los procesos productivos, llevan al mercado de bienes sus productos para que sean consumidos por las familias. Así, cada uno de los integrantes de este flujo cumple con su función social y se maximiza el bienestar de las personas.

Sin embargo, también ocurre que en algunos casos este proceso virtuoso puede fallar y sus resultados pueden no permitir que se alcance el mayor bienestar social, en estos casos es el Gobierno el que debe de intervenir para lograr los resultados que la sociedad demanda. Ejemplo de esto son los bienes como la educación y la salud pues aun y cuando podrían funcionar en el flujo circular antes descrito, la intervención del Gobierno aumenta el bienestar social. La “externalidad positiva” que le genera a la sociedad que todos tengamos un mínimo nivel de educación y de salud nos hará mejores a todos.

La vacuna, que en principio resolverá el problema de la pandemia por COVID-19 que enfrentamos en el mundo, vuelve a mostrar la necesidad de la intervención gubernamental para que se logre el bienestar de todas las sociedades en el mundo. Los gobiernos han tomado para sí la vacunación masiva de todos sus habitantes.

En el caso mexicano, el gobierno federal ha monopolizado el proceso de vacunación y con un calendario en el cual, en teoría, estaremos con inmunidad del rebaño cuando se vacune al 70 por ciento de la población total.

Este procedimiento “olvida” dos cosas fundamentales en el interactuar de individuos empresa y gobierno y, desde mi punto de vista, comete errores que hacen que el mercado no funcione correctamente como señalé en los párrafos anteriores. 

Uno de ellos es no considerar que vivimos en una República Federal donde existen dos niveles de gobiernos adicionales al federal como es el caso de los gobiernos estatales y los municipales que podrían contribuir en el proceso de compra y distribución y aplicación de la vacuna.

El segundo “olvido” es más grave, cuando se habla de las empresas privadas que pudieran participar en este proceso, en un mercado legal de vacunas. No se debe olvidar la función privada y social que cumplen las empresas.

Que las empresas puedan, con las debidas regulaciones sanitarias, ofrecer la vacuna en el mercado privado tiene ventajas y genera economías de escala que pueden hacer mucho más rápida la posibilidad de alcanzar la inmunidad del rebaño tan anhelada por todos. El proceso es al revés, generalmente el mercado falla y entonces interviene el gobierno, en el caso que nos ocupa el gobierno aprovecha las ventajas que ofrece el sector privado para mejorar el resultado en términos de bienestar.

Además, con la existencia del mercado privado se pueden ahorrar recursos al erario público, pues aquellas personas que pueden pagar de forma individual el precio establecido para la vacuna, lo harán. No se busca generar competencia sino permitir el acceso a mayor número de individuos y familias.

Desde mi punto de vista, no se trata de hacer fila y respetarla sino de una vacunación masiva y expedita. Que el gobierno se encargue de vacunar –y me refiero a los tres órdenes de gobierno– a la población que no quiera o no pueda acceder a la vacuna privada, que puede tratarse de más del 70 por ciento de la población, y los que puedan acceder vía mercado legal que lo utilicen, siempre evitando el acaparamiento en la distribución de la medicina tan necesaria en este momento. El resultado será que no se subsidie a quien no requiera ese financiamiento y un menor impacto en las finanzas gubernamentales.

Deben evitarse errores como el cometido de no realizar pruebas masivas que pudieran aislar a los contagiados y así poder reducir el número de enfermos. No haber hecho esto nos tiene en una crisis de salud grave, que no debe dejarse de lado por el hecho de que ya existe vacuna, al contrario.

Por tanto, contrario de algunos especialistas, opino que existe la imperiosa necesidad de que exista un mercado legal de vacunación.

Enlaces de interés