Domingo y Noche Buena

Jose Manuel Suazo Reyes

Pbro. José Manuel Suazo Reyes 

Este domingo 24 de diciembre celebraremos la NOCHE BUENA, la noche del nacimiento del Hijo de Dios que ha traído paz, alegría, reconciliación y esperanza a todos los seres humanos. Toda la comunidad cristiana está llamada a contemplar esta manifestación gloriosa del amor de Dios revelada en Belén de Judá. Delante del portal de Belén contemplaremos las imágenes de José y María que nos muestran al hijo de Dios envuelto en pañales. Esta mirada es lo que nos reanima en la esperanza para descubrir la presencia de Dios en nuestra vida.

La ternura y la misericordia de Dios se manifiestan a toda la humanidad por medio de la imagen del “niño Dios”. El evangelista San Juan lo expresa de esta manera: “El verbo de Dios se hizo carne y puso su Morada entre nosotros” (Jn 1, 4). Dios asume la condición humana para redimirnos del pecado, transformar la realidad y alejar de nosotros todo signo de oscuridad. Dios ha puesto su Morada entre nosotros para dignificar la nuestra.

Celebraremos la Navidad en medio de una realidad desafiante y difícil. El tejido social está lastimado. El año que está concluyendo se ha ido desarrollando entre luces y sombras, lamentablemente por donde quiera hay signos de violencia y miedo que nublan los signos de recuperación que se han estado logrando. La inseguridad se ha hecho cotidiana y se corre el riego de contaminarnos con una mentalidad fatalista que no alcanza a ver la salida en medio de las situaciones que nos afligen.

Deseamos que la celebración del nacimiento del Hijo de Dios lleve a su plenitud la profecía de Isaías que también se escuchará esta noche de Navidad: “El Pueblo que caminaba en las tinieblas, vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció… porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado” (Is 9, 1.5).

Para los que compartimos la fe cristiana, la celebración del nacimiento del hijo de Dios no sólo nos llena de alegría y gozo porque nos recuerda lo que Dios ya ha hecho por nosotros, sino también alimenta nuestra esperanza y caridad y nos compromete en la construcción de una mejor sociedad. La realidad no se transformará si sólo somos espectadores de lo que está

sucediendo, si sólo lamentamos los fracasos o si echamos la responsabilidad a los que están enfrente. Necesitamos comprometernos cada uno desde su propia vocación y misión para que también nosotros veamos esa “gran luz” o para que la luz “resplandezca” en nuestras vidas siendo agentes de transformación.

Creemos que la proyección de nuestra fe no ha sido lo suficientemente comprometida para transformar los “signos de muerte” que encontramos en nuestra vida. Muchos problemas que hoy están afectando a la sociedad han surgido en nuestras familias porque se ha descuidado la formación en los valores, porque se ha puesto mayor interés en el tener, más que en el ser, y porque en muchos hogares no se vive la fe; muchos problemas sociales de corrupción que hoy lamentamos y que han generado mayor pobreza se deben a la falta de coherencia de la fe en los lugares públicos. Hay muchos creyentes que olvidan sus principios a la hora de trabajar o interactuar con los demás. Necesitamos dignificar la morada donde vivimos.

Nos alegra que cada vez son más los ciudadanos que han mostrado interés en los asuntos públicos y que se está buscando una mejor participación ciudadana; es alentador que diferentes actores sociales están siendo propositivos en la construcción del tejido social; muchos ciudadanos se están organizando y comprometiendo con el bien común, con el respeto por la vida y la dignidad de las personas, la justicia y los valores como la honestidad, la honradez, la transparencia y la rendición de cuentas.

Que la luz de la Navidad traiga consuelo a todos los que sufren para que experimenten la ternura de Dios; que quienes son víctimas de la violencia sientan el consuelo y la paz que viene de Dios y que la llegada de la Navidad transforme los corazones de todos para que seamos una mejor sociedad. Que la Navidad nos ayude a trabajar por hacer de esta tierra una digna morada. ¡Felicidades, es Navidad!

(El Pbro. José Manuel Suazo Reyes es el Director
 de la Oficina de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa)

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