El Papa llevó la alegría del Evangelio a Corea del Sur

El Papa llevó la alegría del Evangelio a Corea del Sur

Pbro. José Manuel Suazo Reyes

El Papa Francisco está concluyendo su visita pastoral a Corea del Sur; se trata de su tercer viaje internacional, después de Río de Janeiro, en 2013, y Tierra Santa, en mayo de 2014. Los principales temas de este viaje han sido la evangelización en Asia, el encuentro con los jóvenes del continente, la beatificación de los 124 mártires coreanos y la invitación al diálogo y a la reconciliación entre Corea del Sur y Corea del Norte.

El Santo Padre se encontró con los jóvenes asiáticos el pasado 15 de agosto de 2014, reflexionó con ellos sobre el lema del encuentro “La gloria de los mártires brilla sobre mí” y les recordó que el Señor quiere que su gloria brille en sus vidas y que a través de ellos “ilumine la vida de este vasto Continente”. Los jóvenes deben convertirse en protagonistas de la vida eclesial. Ellos deben convertirse en evangelizadores de sus contemporáneos.

Les invitó a no dejarse seducir por los valores efímeros de la sociedad actual y del mundo contemporáneo sino deben abrir sus vidas al evangelio para encontrar en Jesús la verdadera respuesta a sus interrogantes y a sus inquietudes.

El obispo de Roma dio tres consejos a la juventud asiática para ser verdaderos testigos del Evangelio: el primero confiar en la fuerza de Cristo, el segundo orar permanentemente para estar cerca del señor y el tercero dejarse guiar por la sabiduría de la palabra de Cristo y su verdad.

El día 16 de agosto celebró la beatificación de los 124 mártires, en la enorme plaza de la Puerta de Gwanghwamun en Seúl donde se dieron cita alrededor de un millón de fieles. El Papa insistió en la importancia de los laicos para la misión de la Iglesia. La Santa Eucaristía comenzó con el rito de beatificación de Paul Yun Ji-Chung y sus 123 compañeros mártires; ellos constituyen la primera generación de católicos coreanos. Estos mártires, dijo Francisco “vivieron y murieron por Cristo, y ahora reinan con él en la alegría y en la gloria”.

La victoria de los mártires sigue dando frutos hoy en Corea, en la Iglesia que sigue creciendo gracias a su sacrificio. El Papa señaló que la beatificación de estos mártires era una oportunidad de volver a los primeros momentos cuando inició el cristianismo en ese País; además este acontecimiento invita a recordar las grandezas que Dios ha hecho en esa tierra, y a custodiar como un tesoro el legado de fe y caridad que los antepasados nos han confiado.

El Papa resaltó que el cristianismo en Corea no llegó a través de los misioneros sino que “entró por el corazón y la mente de los propios coreanos”. “Tras un encuentro inicial con el Evangelio, los primeros cristianos coreanos abrieron su mente a Jesús. Querían saber más acerca de este Cristo que sufrió, murió y resucitó de entre los muertos”. Este conocimiento de Jesús pronto dio lugar a un encuentro con el Señor mismo a través de los sacramentos y el compromiso misionero. “También dio como fruto comunidades que se inspiraban en la Iglesia primitiva, en la que los creyentes eran verdaderamente un solo corazón y una sola mente, sin dejarse llevar por las diferencias sociales tradicionales, y teniendo todo en común (cf. Hch 4,32)” señaló el Francisco.

El Papa mencionó que: “esta historia nos habla de la importancia, la dignidad y la belleza de la vocación de los laicos”. El Papa entonces se dirigió especialmente a los numerosos fieles laicos ahí presentes; destacó el papel de las familias cristianas, “que día a día, educan a los jóvenes en la fe y en el amor reconciliador de Cristo”. Saludó además los numerosos sacerdotes presentes y reconoció que “con su generoso ministerio transmiten el rico patrimonio de fe cultivado por las pasadas generaciones de católicos coreanos”.

“Los mártires y la comunidad cristiana, continuó, tuvieron que elegir entre seguir a Jesús o al mundo. Habían escuchado la advertencia del Señor de que el mundo los odiaría por su causa (cf. Jn 17,14); sabían el precio de ser discípulos. Para muchos, esto significó persecución y, más tarde, la fuga a las montañas, donde formaron aldeas católicas. Estaban dispuestos a grandes sacrificios y a despojarse de todo lo que pudiera apartarles de Cristo –pertenencias y tierras, prestigio y honor–, porque sabían que sólo Cristo era su verdadero tesoro”.

El obispo de Roma se refirió además a los desafíos que vive actualmente un creyente: En nuestros días, muchas veces vemos cómo el mundo cuestiona nuestra fe, y de múltiples maneras se nos pide entrar en componendas con la fe, diluir las exigencias radicales del Evangelio y acomodarnos al espíritu de nuestro tiempo.

“El testimonio de los mártires nos invita a poner a Cristo por encima de todo y a ver todo lo demás en relación con él y con su Reino eterno, señaló. Por último, indicó “el ejemplo de los mártires nos enseña también la importancia de la caridad en la vida de fe. Ellos se negaron a separar el doble mandamiento del amor a Dios y amor al prójimo”.

Su ejemplo tiene mucho que decirnos a nosotros, que vivimos en sociedades en las que, junto a inmensas riquezas, prospera silenciosamente la más denigrante pobreza; donde rara vez se escucha el grito de los pobres; y donde Cristo nos sigue llamando, pidiéndonos que le amemos y sirvamos tendiendo la mano a nuestros hermanos necesitados.

En conclusión la visita pastoral del Papa Francisco a Corea del Sur, ha mostrado que la misión del Papa no tiene fronteras; No hay que confiarse en los propios éxitos y no hay que quedarse satisfecho con las estadísticas; Corea es un País donde el Cristianismo está vivo y floreciente, pero esto es principalmente obra de Dios.

El Papa recordó la importancia de la atención a los pobres y a sus necesidades no sólo de asistencia sino también de promoción social y de dignidad. Ha confirmado la fe de millones de cristianos cuya cultura milenaria es diferente a la occidental. Volverá a Asia dentro de pocos meses, en enero de 2015, para un nuevo viaje que le llevará a Sri Lanka y a las Filipinas, con una particular cercanía a las poblaciones afectadas por huracanes y tsunamis.

La visita del Papa en Corea del Sur significó también un acercamiento a uno de los históricos muros que divide el norte y el sur de esa península desde hace décadas. Antes de iniciar su vuelo de regreso al Vaticano, celebrará una misa por la paz y la reconciliación de las dos Coreas. Este viaje ha sido un abrazo en la fe a los hermanos de Asia (17/08/14).

(El Pbro. José Manuel Suazo Reyes es el Director de la Oficina de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa.)

Enlaces de interés