EL PODER JUDICIAL

Mario Lozano Carbonell

EL PODER JUDICIAL

Mario Lozano Carbonell

 

Enfrascados como estamos en el proceso electoral en marcha, que no es cosa menor, distraídos con ruido mediático que intenta llevar agua al molino político de cada quien, hartos de spots y debates sin sentido, muchas notas van pasando sin pena ni gloria y algunas son de relevancia.

En el Poder judicial de Veracruz, hay que decirlo, se han estado haciendo las cosas bien. Además  de orden, se han llevado a cabo acciones que dignifican su actuar, como los centros de convivencia familiar, espacios dignos que permiten a los hijos de padres en proceso de divorcio, poder convivir con los menores en un ambiente controlado, con supervisión personal y ya no en los juzgados.

Y hablando de los juzgados, muchas y constantes han sido desde hace varios años las quejas de las y los abogados por remodelar y crear áreas que permitan el correcto desarrollo de las audiencias y el resguardo de los expedientes.

También los empleados del poder judicial han dicho esta boca es mía y han reclamado espacios dignos para trabajar. Apenas hace unos días, el Magistrado Presidente Edel Álvarez Peña se apersonó  en Poza Rica y dialogó de frente con una centena de sus colaboradores, escuchó cada una de las peticiones, aguantó vara y mostró como la construcción de las ciudades judiciales vendrá a resolver este problema.

Edel ha visitado una y otra vez los espacios en los que se imparte la justicia. Es su estilo, siempre lo ha sido.  Lo ha hecho como acostumbra, con discreción, sin mucha publicidad.

Y las ciudades judiciales, veinte en total, vendrán a cambiarle el rostro a un poder judicial que había modernizado sus oficinas centrales, pero que había dejado en el rezago al resto del estado.

El pasado 15 de este mes se llevó a cabo la adjudicación de la licitación para la edificación, bajo el esquema de asociación público-privada, por lo que pronto iniciará este proyecto que ha sido atacado y criticado, por los ya sabidos intereses políticos y económicos y por quienes no quieren que el poder judicial sea moderno, eficiente y transparente, porque en el río revuelto, han encontrado su modus vivendi.

Es necesario, al margen de todo el escándalo mediático, que nos detengamos a conocer las buenas noticias. No dejemos que nos arrastre el encono y la división y aprendamos a apreciar lo que si se hace bien.

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