En solo 5 meses AMLO perdió 9 puntos en Veracruz

Prosa aprisa

En solo 5 meses AMLO perdió 9 puntos en Veracruz

Arturo Reyes Isidoro

En los meses de la pandemia de coronavirus –marzo-julio–, el presidente Andrés Manuel López Obrador cayó 9 puntos (de 56 a 47%) en la aprobación ciudadana en Veracruz y hoy ya es menos de la mitad la que lo aprueba.

El sábado, el presidente de Consulta Mitofsky, Roy Campos, presentó en su cuenta de Facebook un análisis en el que dio cuenta de la caída presidencial, que de noviembre a agosto fue de 11 puntos (de 59.3 a 47%).

Acompañado de su comentario “Aprobación de Autoridades. Veracruz 2020”, mostró una gráfica con la evolución mensual de los porcentajes, medición en la que también incluyó al gobernador Cuitláhuac García Jiménez.

En el caso del titular del Ejecutivo estatal, en los cinco meses de la pandemia se despeñó 5 puntos, de 35 a 30%, y de noviembre a julio 7 puntos, de 37.4% a 30%.

Para el reconocido encuestador, la explicación está en que los veracruzanos, en términos de la atención de la crisis epidémica, no están “muy contentos” con las medidas que se han tomado “y no han premiado a sus gobernantes”.

En el caso del gobernador la baja aprobación no es ninguna novedad, ya que en lo que va de su administración nunca ha podido rebasar la escala de los 40 puntos y tampoco ha podido salir del grupo de los últimos cinco de los 32 gobernadores del país, en el que más bien ha sido el penúltimo o antepenúltimo casi siempre.

La novedad, pues, es la pérdida de terreno presidencial, lo que debiera ser doblemente preocupante para los morenos pues es el imán que atrae votos, que parecieran estar alejándosele en el Estado.

Sobre el fenómeno crucé comentarios ayer con morenos del gobierno federal en la entidad y me llamó mucho la atención que, contra algunas versiones que dicen que ha sido el gobernador el que lo ha arrastrado a la baja, esta vez me dijeron que no, que ha sido AMLO el que ha caído por su propio peso, por todos sus errores, que no tienen contenta a buena parte de la población.

Me dijeron que al principio advirtieron que la baja aprobación de Cuitláhuac para nada lo afectaba, que él seguía manteniendo su alta aprobación, que el gobernador ha mantenido su constante pero que ha sido el tabasqueño el que no ha podido mantenerse arriba.

Les dije que tengo información fidedigna del gran trabajo que ha realizado y realiza el delegado federal Manuel Huerta en la aplicación de los programas federales de bienestar, que implica la entrega de muy cuantiosos recursos económicos en todo el Estado, pero que no se refleja en la encuesta.

Estuvieron de acuerdo en una y otra cosa, de tal forma que, si el gobernador no ha influido negativamente y un considerable número de veracruzanos está recibiendo sus apoyos económicos, entonces la figura presidencial es la que está perdiendo ya su encanto.

En este espacio he comentado que tres figuras significativas del morenismo, Ricardo Monreal, líder de su bancada en el Senado, Alfonso Ramírez Cuéllar, dirigente nacional de MORENA, y Gibrán Ramírez Reyes, considerado el ideólogo de obradorismo, han expresado en forma pública su preocupación porque en la elección del 6 de junio próximo no estará AMLO en la boleta.

Si aparte de eso el presidente está en caída libre por mérito propio (creo que ya le hace mucho daño todo lo que dice en sus mañaneras), entonces el panorama para los morenos en el Estado sí es preocupante. Por ahora, la única certeza que se tiene es que ya no volverán a arrasar en las elecciones como en 2018 y la incertidumbre se instalará cada vez más sobre ellos si no corrigen la forma en que están gobernando.

Y Cuitláhuac no hará ningún cambio en su gabinete

Por lo que hace a la esfera estatal, la declaración del gobernador Cuitláhuac García Jiménez el miércoles pasado, en el sentido de que no hará cambios en su gabinete, es la confirmación de que todo seguirá igual.

Al presentarse en el programa “A 8 Columnas” dijo que “todos están alineados”. En forma indirecta salió, así, a atajar las versiones en el sentido de que el coordinador general de Comunicación Social, Iván Luna Landa, renunciaría para buscar ser postulado candidato a diputado federal.

“No. Ninguno. Estamos sujetos a ese tipo de cosas. Lo importante es que demos resultados y los estamos dando todos, en todas las dependencias y bastante bien. El equipo está consciente que fue escogido con base en un compromiso social, una responsabilidad de transformar al Estado y todos están alineados”.

“A 8 Columnas” lo conduce Ramsés Yunes Zorrilla y participan con él Mario Lozano Carbonell y Guillermo Muñoz.

Como a confesión de parte relevo de pruebas, entonces también están firmes en sus cargos el secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros Burgos (el sábado andaba con un recogedor de basura levantando maleza); el de Salud, Roberto Ramos Alor (pandemia de Covid y epidemias de dengue e influenza en todo el Estado además de falta de medicamentos para el cáncer); la de Turismo, Xóchitl Arbesú Lago (hasta playas inventa como la de Poza Rica); el de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado (violencia, inseguridad, secuestros, feminicidios y ahora hasta autodefensas); pura estrella, pues.

Valiente el gobernador, asume toda la responsabilidad al sostenerlos, y además envía un mensaje de que no se equivocó al escoger a sus más cercanos colaboradores.

Está por verse si de aquí a junio próximo todo ese equipo ayuda al gobernador y al presidente a detener su caída en la aprobación ciudadana y a lograr el repunte necesario que evite un descalabro electoral.

Medidas antiCOVID polémicas

El domingo, en Xalapa, me llamó poderosamente la atención ver que la vendedora de gorditas a la entrada del mercado Jáuregui (vendedora muy popular y conocida), en el centro histórico de la ciudad, de cara a la calle Revolución, mantiene su gran atractivo comercial.

Pero lo que me impactó fue observar que alrededor de su olla de aluminio de gran tamaño, como verdaderas abejas alrededor del panal, se amontonaban mujeres, hombres, niños y adultos mayores sin ninguna sana distancia, algunos sin cubreboca y otros portándolos, pero colgándoles del cuello, y ninguna autoridad que vigilara que se guardaran las medidas sanitarias pertinentes.

Me sigo preguntando qué objetivo tiene cerrar el tránsito vehicular si los posibles focos de contaminación están muy focalizados, como el caso que refiero y el de los camiones urbanos que van llenos sin que los pasajeros guarden ninguna distancia, codo a codo.

Igual, siguen prohibiendo la venta de bebidas alcohólicas los fines de semana, pero, como había venido ocurriendo en los puentes de fechas especiales, la gente que planea tener su festejo de todos modos se surte en forma anticipada, y si no, se brinca al municipio de Tlalnelhuayocan, contiguo, donde no hay ninguna restricción.

Creo que de esa forma las autoridades le están haciendo al tío Lolo. Lo comento con mi experiencia de ciudadano de a pie, a ras de tierra.

En cambio, por ejemplo, en la Ciudad de México, en Mérida y ¡en Playa del Carmen!, desde hace muchos años, mucho antes de la pandemia, después de la diez de la noche ningún Oxxo ni tienda parecida, ni negocios de marcas conocidas de hamburguesas, ni restaurancitos, ni taquerías vende siquiera una gota de rompope, porque en esos lugares todo está bien planeado y hay orden (en la Quinta Avenida de Playa del Carmen se me ha olvidado y no he encontrado como apagar la sed, con tanto calor).

No es que esté incitando a la bebida alcohólica, sino a ser realistas.

 

 

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