“Están pollos en Veracruz”, me dicen

Alejandro Aguirre

Al respecto…
 
Por Alejandro Aguirre Guerrero
Para nadie es un secreto que los morenistas no mueven un dedo sin la venia del Presidente López Obrador. Tampoco es algo nuevo, siempre ha ocurrido así, pues cuando hay jefe en Palacio Nacional, los del partido en el poder esperan “la línea que viene de arriba”, es normal.
Como era de suponerse, el dato para remover a uno de los últimos hombres fuertes de Miguel Yunes vino del Gobierno Federal, asunto que tampoco era difícil de intuir. En Veracruz, el Gobernador no daría “luz verde” al madruguete legislativo contra Winckler sin una “orden de arriba”, ni los morenistas en el Congreso habrían sabido cómo hacerlo.
De acuerdo a entrevistas que sostuve con diputados morenistas, Jorge Winckler no tenía la certificación de confianza desde que tomó protesta como Fiscal General de Veracruz. ¿Y entonces por qué desaprovecharon esa información en febrero pasado, cuando no juntaron los votos legislativos suficientes para separarlo del cargo, sin tener que llegar a un juicio político?, ¿por qué toleraron ese vergonzoso revés y escarnio mediático? Simple: no tenían ese dato.
De acuerdo a gente bien colocada en Palacio Nacional, la anuencia para mostrarle al Congreso de Veracruz el camino que desterrara a Winckler de la Fiscalía, (sin pasar por un juicio político o de procedencia), vino del primer círculo de AMLO, pues sabían de sobra que “sin una mano de arriba, no habrían tenido la inteligencia de ejecución suficiente”.
“Tal como te adelanté en su momento, (hace ya algunos meses), íbamos a dejar sufrir tantito a Cuitláhuac García con Winckler, como un escarmiento por la falta de pericia de sus colaboradores en el  Congreso, cuando no supieron operar los votos suficientes para enjuiciar políticamente al entonces Fiscal”, me dijeron en llamada telefónica.
“Si bien es cierto el procedimiento fue abrupto y en la raya de la legalidad, es suficiente para tener hoy a otra persona en la Fiscalía. Le dimos al Gobernador y al Congreso el dato que necesitaban, y por eso actuaron con seguridad y valentía: tenían nuestro respaldo”, me continuaron comentando.
“El asunto del examen de confianza de Winckler siempre lo tuvimos, pero quisimos dejar que en tu estado se encargaran, cosa que evidentemente no pudieron, y después de dejarlos pelearse un rato por su falta de operación política, les ayudamos, pues de otra forma, no se les habría ocurrido. Están, de verdad, muy pollos”.
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