Futuro nada halagador si siguen en el poder los neoliberales renovados.

Arturo Francisco Gutiérrez Góngora

ARTURO FRANCISCO GUTIÉRREZ GÓNGORA

Soy una persona orgullosa de las escuelas donde estudié. La licenciatura en la Facultad de Economía de la Universidad Veracruzana la cual siempre me ha recibido con las puertas abiertas y a la que he tratado de devolverle un poco de lo que me brindó en mis épocas de estudiante. También realicé un posgrado en economía en otra escuela la cual me dio las herramientas adicionales de conocimiento en la materia económica.

Tomé dos cursos de macroeconomía en la maestría que hice en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Ahí aprendí que significa que la economía se encuentre en recesión, y que es la caída del Producto Interno Bruto en un período prolongado, digamos seis meses y los efectos que sobre la economía de las empresas acarrea. 

Las fluctuaciones económicas como la recesión pueden originarse ya sea por problemas en el sector financiero que impactan en el corto plazo las variables reales de la economía (la producción y el empleo). Un ejemplo lo fue la crisis del 2008 donde la problemática causada por el otorgamiento de créditos hipotecarios a personas que podían caer, tal como sucedió, en falta de pago, causaron una crisis de flujo de caja, falta de liquidez pues.

También ser causadas por choques externos o variables exógenas a la economía, como es el caso de la pandemia COVID-19 y esa crisis afecta la parte real de la economía debido a cierre masivo de empresas productivas que implica una caída en la producción nacional y por tanto del empleo. 

El estudio de ambas situaciones, en una escuela de economía pertenece al ámbito de la economía positiva, esto es, estudia lo que es. El estudio de cómo se deben enfrentar estas fluctuaciones económicas se revisa en el campo de la Economía Normativa, que contesta lo que debe ser.

Cuando mis alumnos en clase me preguntan qué es lo que se debe hacer para resolver esta fluctuación económica cuyos orígenes están a la vista, les contesto que depende de lo que cada quien crea que es lo que debe ser  por ejemplo un ortodoxo diría que debemos seguir con una disciplina fiscal, esto es,  control de gasto y recaudación a ultranza, de forma que las variables macroeconómicas se mantengan en los niveles controlables y las señales a los mercados sean “correctas”. Estos economistas dirán que la economía de la cual dependemos genere la política heterodoxa o contra cíclica de forma que México pueda ser beneficiado sin intervenir.

Un economista heterodoxo diría que México debería incrementar su gasto público incurriendo en un mayor déficit público y realizando ese gasto en obras con beneficio social neto positivo, no como Santa Lucía, Tren Maya o la Refinería de Dos Bocas, de los cuales no se nos han mostrado una evaluación de proyectos que implique un valor social presente neto positivo para el país.

Resumiendo, para enfrentar la crisis o mantenemos la disciplina fiscal a rajatabla o aumentamos el gasto público vía deuda con medidas que generen beneficios sociales.

Al ser cuestionado sobre mi postura sobre el tema les digo que considero que nos debemos alejar de las posiciones ortodoxas y ser más agresivos para resolver la crisis usando los instrumentos de política fiscal y monetaria por parte del gobierno y del organismo autónomo BANXICO.

Sin embargo, al observar la política económica por parte del gobierno federal veo con preocupación que mantendrá la disciplina fiscal y se apretará el cinturón, no hay medicinas, no hay seguridad no hay, no hay diría el clásico. El gobierno resultó más neoliberal que los neoliberales.  Tristemente recuerdo el dicho que decía mi viejita “dime de que presumes y te diré de que careces”.

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