Javier Duarte se queda sin reflectores

Javier Duarte, de mal en peor.

Ahora que quería y que tanto necesita los reflectores se los quitó Carlos Urzúa con su renuncia.

Ayer nadie se acordó de su “ofrecimiento” a la FGR de aportar “información valiosa y privilegiada” contra funcionarios que trabajaron en el gobierno de Enrique Peña Nieto porque considera “que es un deber ciudadano colaborar”.

Resulta que ahora el gordo anda de nalgas prontas cuando permaneció callado desde aquel 15 de abril de 2017 cuando lo detuvieron en Guatemala. Se advierte que está desesperado. Ha de creer que el gobierno de AMLO lo va a sacar del tanque… aunque en una de esas y sí.

Ayer luego de que a temprana hora de la mañana estaba en los titulares de los medios, a media mañana ya no existía: lo había sepultado Urzúa.

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