Ksi inaudito

Pilar Ramirez

La política en tacones 

Pilar Ramírez

Pues casi vomito al enterarme de que los Ksi meritos ahora tienen un show muy exitoso que se presenta en varias ciudades del país, entre ellas -¡puaj!- Xalapa, Veracruz y Boca del Río.

Así es, se trata del espectáculo de los populares muñecos llamados Ksi Meritos que son fetos o neonatos y sus hermanos los Sigotos, que se supone es la forma divertida de llamarles a los cigotos o huevos humanos.

Estos casi niños pertenecen a la empresa mexicana Distroller, que después del éxito obtenido con la Virgen de Guadalupe caricaturizada con peticiones como “Virgencita plis, cuídame” y otras por el estilo, tuvo otro triunfo empresarial mayor con los Ksi meritos, que ha traspasado fronteras y se ha vuelto muy solicitado en varios países.

Supuestamente, estos muñecos nacieron para agregar un producto “divertido” a los que fabrica Distroller, saturados de color y en forma de caricatura. La idea, según dicen en su página de internet, es ofrece a los niños la “oportunidad de adoptar a un ser vivo en su corazón y en su mente”. En síntesis, que los niños jueguen a ser padres pero no de un niño, sino de un no nacido, es más, ni siquiera de un feto completo, también de un cigoto. Es decir, que aprendan a cuidar la vida desde antes de nacer. ¿Les suena a algo parecido? ¿Como a proteger la vida desde la concepción?

La realidad es que estos Ksi meritos y Sigotos los consumen las niñas. Es verdaderamente extraño ver entre los juguetes de un niño con un Ksi merito. Como ha sido hasta ahora, los niños están más interesados en videojuegos y en los muñecos de acción. Los juguetes tradicionales para conservar los roles de género tradicionales. Es más, además de que los piden de manera casi exclusiva las niñas, he andado preguntando y casi a ningún papá o mamá se le ocurriría regalar un Ksi merito a un hijo, porque el concepto de que sea un juguete que necesita cuidados especiales como los que requiere un feto en crecimiento o un bebé prematuro automáticamente lo hace “un juguete para niñas”, pues es el papel de la mamá, ya que estaría fuera de la lógica de la naturaleza que un padre, y no una madre, sea quien cuide a un feto.

La aparente buena intención de la empresa en realidad es una forma de justificar su producto. Paradójicamente, la empresa afirma tener un compromiso social porque a través de la Fundación Amparo Serrano (la creadora de estos diseños) participa en proyectos encaminados a “mejorar la calidad de vida de niñas de distintas instituciones, a través del baile, la música o la pintura”.

Con los Ksi meritos no sólo se juega “a las muñecas” que ya es bastante sexista, sino que se cuida a un no nacido; se acentúa el proceso ideologizador que asigna a las mujeres el rol de cuidar a los hijos y le agrega el componente de que debe hacerlo desde antes de nacer. También he preguntado entre las madres de niñas qué opinan de los casi meritos y lo más crítico que han dicho es que son raros, pero a todas les parecen chistosos. Así es precisamente como se construye la ideología, a partir de hechos naturales, aparentemente aceptados por todos, se crean ideas alrededor de ellos que van penetrando. No se siente, no duele, no se nota, pero allí está.

Y de pronto, tenemos a un Juan Dabdoub, el presidente del Consejo Mexicano de la Familia y exvocero del Frente Nacional por la Familia, vociferando en contra de la diversidad sexual, del respeto a la orientación sexual y los derechos de hombres y mujeres que no admiten los roles impuestos por razones morales, con una cantidad de seguidores que estremece. Dabdoub no es el casi, sino el muy majaderito que en público le tapó la boca a una mujer que lo increpó. No quiero imaginar qué sería capaz de hacer en privado a una mujer que considere inmoral. ¿Cuántos de esos adeptos fueron niños que jugaban a “las pistolas”, con “los carritos”, que veían feo a una niña que quisiera jugar “a cosas de niños”, que no tocaban una muñeca “porque no eran viejas” y si se les antojaba jugar con ellas, tuvieron padres que se sentían ofendidos o atemorizados de que sus hijos mostraran inclinaciones “raras”. O niñas a las que convencieron de que eran “princesas” y resultó que ya era muy tarde cuando descubrieron que no había príncipes? Quizá muchos.

Además, los Ksi meritos han instrumentado una estrategia comercial al estilo Barbie para permanecer en el gusto de las niñas. Hay Ksi meritos y Sigotos de varios colores, sexistas y conservadores pero muy interraciales. Existen Ksi meritos con dientes y cordón umbilical, en su recámara, en su tina de baño, con ropa de invierno, en el sanitario, en un tren, con asistencia para nacer, en un tobogán, en una resbaladilla, en una parrillada, en McDonald’s, con accesorios de enfermería, para hacerles ropa o zapatos. Y todo lo que sea posible imaginar para que continúen las ventas. Ahora el chou. Y lo que considero más lamentable es que en Xalapa se presentará en la respetada Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen”. Pobre Rébsamen, en lo que fue a utilizarse su nombre. Me parece casi delito.

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