La 4T, vacas que no dan leche

Prosa aprisa

La 4T, vacas que no dan leche

Arturo Reyes Isidoro

En su libro Cuba sin ti. Memorias del olvido, Rubén Cortés destila recuerdos. Muchos. Algunos muy dolorosos. Desgarradores, sin duda alguna, bastantes de ellos.

Apenas en diciembre pasado su obra llegó a las librerías. El pasado puente aproveché para leerlo.

Rubén es periodista y narrador. Nació en Pinar del Río, Cuba, pero desde 1995 vive en México. Se naturalizó mexicano en 2000.

Se graduó en Periodismo en la Universidad de La Habana y en nuestro país dirigió el periódico La razón de México. También pasó por La crónica de hoy, Reforma, ContraRéplica y Televisión Azteca.

En Cuba sin ti… cuenta la desgracia del pueblo cubano bajo la dictadura de Fidel Castro. En mucho se trata de una autobiografía, a través de la cual proyecta el sacrificio de muchas generaciones de cubanos a las que sometió el régimen comunista.

Su editorial en México, Cal y Arena, califica la obra como “un ajuste de cuentas de un hijo de la Revolución cubana con el proceso político más radical que tuvo lugar en el siglo XX americano, y con el sistema totalitario de capitalismo de Estado en el que éste derivó, eximiendo a la isla de la libertad individual y de empresa…”.

Lógicamente, en la obra no pueden faltar las referencias a México.

Recuerda, por ejemplo, lo que escribió Fidel Castro sobre Andrés Manuel López Obrador en el periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba: “López Obrador será la persona de más autoridad moral y política de México cuando el sistema se derrumbe y, con él, el imperialismo”.

No duda en calificar a AMLO de populista filocastrista y, quiero creer, seguramente por lo que vivió desde su niñez bajo la dictadura de

Castro y por lo que le ha tocado vivir en México y conocer a López Obrador, desde sus columnas periodísticas es uno de sus críticos.

El volumen reúne tres libros. En Los nómadas de la noche expresa que no quiere que la muerte del dictador le desdibuje los recuerdos. Uno de ellos:

“A cuatro de generaciones de mi familia el gobierno de Fidel Castro les dijo que debían vivir al mes con dos kilos de arroz, medio de chícharos, medio de frijoles, uno de sal, dos de azúcar y un cuarto de aceite; cinco huevos y cinco onzas de café; un pancito diario y un muslo de pollo cada dos o tres meses. También asearse con una barra de jabón por persona y un tubo de dentífrico por familia cada tres meses”.

Pero deliberadamente me quiero detener cuando recuerda el día (29 de mayo de 1970) en que Castro admitió el fracaso de la Zafra de los Diez Millones, “aquel trastorno económico que hundió a Cuba en la agonía alimentaria”.

Rubén recuerda que el fracaso arrasó con casi todos los árboles frutales del país, borrados por las brigadas Che Guevara, para sembrar caña de azúcar en las tierras donde crecían mangos, caimitos, mameyes, chirimoyas (anonas también se le dicen en México), guayabas y tamarindos.

Expresa que no hubo miramientos de que habían sido sembrados por los abuelos y los tatarabuelos y que algunos tardaban dos décadas en dar frutos, como los mameyes y camitos, y hasta 80 años como los tamarindos.

“Aquella decisión demencial mantuvo casi sin probar esos frutos a dos generaciones de cubanos”.

La lectura del libro me hizo volver la atención al gobierno cuitlahuista en Veracruz al recordar los testimonios personales que tengo, de varios de sus integrantes que añoran la Cuba de Fidel Castro y a Castro mismo y cuyo modelo quisieran implantar si pudieran, aunque creo que lo intentan.

Para no buscar mucho, cito el caso del secretario de Salud, Roberto Ramos Alor, quien en vísperas de asumir el cargo planeaba –y lo platicaba– un sistema de salud modelo cubano, pero no era ni es el único, pues hay quienes quisieran hacer la revolución en Veracruz bajo la inspiración del Che Guevara en pleno Siglo XXI, hágame usted el refabrón cavor.

Pero apenas estaba acabando de leer el libro de Rubén Cortés cuando, ¡zas!, que topo con la denuncia que hizo el lunes pasado el delegado de la Asociación Ganadera de Coatzacoalcos, Octavio Sen Ávila.

El dirigente ganadero dijo sin tapujos que el programa “Sembrando Vida” del gobierno de López Obrador y que trata de implantar en gran parte del país, en el caso del sur de Veracruz está acabando con la flora y la fauna.

De acuerdo a La Jornada Veracruz, señaló que especies como la de los monos aulladores andan a ras de tierra debido a que la selva que quedaba en la zona rural ha sido devastada para sembrar árboles frutales y maderables que tardarán años en crecer.

«Tenemos una fauna muy vasta, una flora muy vasta como para venir a tumbar árboles de 30, 40 o 50 años; para venir a sembrar arbolitos. Entonces si eso es el programa Sembrando Vida aquí no está resultando, está acabando con lo poquito que queda de reserva, con el poco pulmón que queda en el área rural de Coatzacoalcos, que es lo que absorbe gran parte de la industria».

Pero, además, para Sen Ávila el programa “Crédito Ganadero a la Palabra” fracasó, pues dijo que diez vaquillas entregadas a los productores no se han reproducido ni se obtiene leche de ellas.

«Aquí no está resultando para nada, no es ganado de clase, es ganado corriente, y no tiene nada de malo pero es un ganado que no engorda y no produce leche”.

(El 27 de abril de 2019, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez supuestamente entregó ¡542 novillonas y 92 sementales! a ganaderos del sur, acompañado del coordinador federal del programa, David Monreal Ávila.)

Mucho parecido con aquello de Cuba que narra Rubén y que terminó en un fracaso. Al menos por ahora hay la promesa de AMLO de que no se piensa reelegir, esto es, que no va en camino de convertirse en un dictador tipo Fidel Castro, aunque resulta muy difícil creerle.

Me atrevo a opinar que sería muy provechoso para todos los castrófilos del gobierno cuitlahuista y amloista que leyeran Cuba sin ti… (las librerías más conocidas de Xalapa lo tienen todavía). Quizá nos ahorraríamos las penurias que vivieron los cubanos durante el castrismo. Pero bien dice el dicho que nadie experimenta en cabeza ajena. Los veracruzanos debemos estar a la defensiva.

Dejaron el PRI 4 millones

Lo publicó ayer El Sol de México: en los últimos dos años, de 2017 a 2019, cuatro millones de militantes abandonaron al PRI: de 6 millones 368,763 mil afiliados que tenía se quedó ahora solo con 2 millones 300 mil afiliados, de acuerdo a los registros del Instituto Nacional Electoral (INE).

Como consecuencia, mientras que en 2018 recibió más de 1,142 millones de pesos de prerrogativas, en este año solo le darán 896 millones.

En “Prosa aprisa” del viernes pasado publiqué la quiebra que vive ese partido, al grado que por acuerdo de la dirigencia nacional los militantes y simpatizantes de todos los niveles tendrán que cumplir con sus cuotas, organizar rifas, sorteos, espectáculos, eventos deportivos, rentar sus edificios, entre otras actividades, para tratar de sobrevivir.

En Veracruz, qué duda cabe, la fuga de militantes se resentirá en la elección del próximo año pues muchos se han adherido ya a los nuevos partidos políticos y otros han optado por los ya constituidos.

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