La captura de Lozoya, oxígeno para AMLO

La detención de Lozoya, si no queda libre en breve, permite al presidente López Obrador recordar a la ciudadanía por qué votó por él, por qué llegó a Palacio, por qué le está costando tanto trabajo dar resultados.

Impulsa la narrativa central de su permanente campaña política, es gasolina para argumentar que loas gobiernos del pasado dejaron en tan mal estado a México que no es tan sencillo limpiarlo y sacarlos adelante. Oxígeno político, oxígeno puro.

Lozoya en prisión se vuelve el recordatorio del que puede echar mano el presidente. Lo que diga o deje de decir en sus declaraciones el ex director general de Pemex, servirá al discurso presidencial.

El presidente gana tiempo. Y a poquito más de un año de gestión, todavía puede emplear el recurso de culpar al pasado, porque el pasado sí fue un desastre.

Opinión de Carlos Loret de Mola

 

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