La familia es tan importante que hasta Jesús quiso tener una

La familia es tan importante que hasta Jesús quiso tener una

Pbro. José Manuel Suazo Reyes

La iglesia celebra este domingo la fiesta de la SAGRADA FAMILIA integrada por San José, la Virgen María y Jesús; son ellos el modelo de toda familia, por eso hoy especialmente las encomendamos a su protección.

En su catequesis del pasado 17 de diciembre de 2014, el Papa Francisco decía: «La familia es el gran don que el Señor hizo al mundo desde el principio, cuando confirió a Adán y Eva la misión de multiplicarse y henchir la tierra». Por eso desde el punto de vista de la fe, la familia cristiana reconoce que su existencia se debe a la voluntad de Dios creador. La Sagrada Escritura nos enseña que Dios creó al hombre y a la mujer para que formaran una comunión plena de vida y constituyeran una familia. «Dios Creó al hombre y a la mujer, los bendijo y les dijo sean fecundos y multiplíquense» Gn 1, 27-28. «Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer» (Gn 2, 24).

La familia cristiana inicia con el sacramento del matrimonio. Gracias a este sacramento, la familia es santificada. Esto significa que la gracia redentora de Cristo se ofrece a los esposos cristianos y los hace capaces de un amor genuino, en la donación recíproca y completa, superando así el egoísmo que se anida en el corazón humano y que es la más grave amenaza en una vida de pareja. El Espíritu Santo que es amor, eleva el amor humano, lo sostiene, lo purifica, de modo que los esposos cristianos puedan amarse como Cristo, con un amor desinteresado, oblativo hasta el extremo de dar la propia vida por la persona amada en recíproca fidelidad.

La familia cristiana es el lugar natural para acoger la vida. Dios creador ha dado esta misión a los esposos: «crezcan y multiplíquense». Un matrimonio, constituido por un hombre y una mujer, puede llevar a cabo esta noble tarea de trasmitir la vida, acogerla y protegerla desde el momento de la concepción hasta su desenlace final. Ciertamente también los esposos tienen el derecho y la obligación de la paternidad responsable, es decir, decidir cuantos hijos y cada que tiempo los pueden engendrar para recibirlos en forma responsable y amorosa. Se es padre y madre, no solo engendrando la vida físicamente, sino también protegiéndola, cuidándola y alimentándola.

La familia cristiana es también el lugar del crecimiento moral y espiritual de los esposos. Una persona se esposa cristianamente para crecer junto con otra, para caminar en la misma dirección y progresar juntos en la senda de la perfección humana y de la santidad cristiana. Para los hijos, la familia, es la primera escuela de la vida; el lugar de su educación fundamental, civil y religiosa. En la familia aprendemos a ser buenos ciudadanos y buenos cristianos.

El misterio de la Encarnación que acabamos de celebrar con la Navidad ocurrió precisamente en una familia, la familia de Nazaret. La familia es tan importante para todo ser humano que el Hijo de Dios quiso tener también una, Dios quiso nacer en una familia.

La familia cristiana es llamada también una iglesia pequeña o la Iglesia doméstica. Cada familia cristiana, como la virgen María y San José, puede ante todo recibir a Jesús, escucharlo, protegerlo, crecer con El y así mejorar el mundo. Esta apertura a Dios se logra cuando la familia alimenta su fe mediante los sacramentos, en especial la sagrada Eucaristía y la Reconciliación, escucha la Palabra de Dios, hace oración y practica la caridad. Esto lo aprendemos en familia.

Hoy que nuestro país está sumido en una crisis social, política y económica, tenemos mayor necesidad de que la familia venga al rescate de nuestra sociedad. Las autoridades tienen en la familia un aliado fundamental para trasmitir valores como el respeto por la vida, la justicia, la reconciliación y la paz. Seremos un mejor país si protegemos, apoyamos y promovemos la Institución familiar; si la familia vive su misión de ser una comunidad de vida y amor; si la familia vive los valores de la familia de Nazaret (28/12/2014).

(El Pbro. José Manuel Suazo Reyes es el Director de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa.)

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