“La fecha central en el calendario emocional del pueblo mexicano”

“La fecha central en el calendario emocional del pueblo mexicano”

Pbro. José Juan Sánchez Jácome

México continúa siendo un país profundamente creyente, a pesar de que la hegemonía del relativismo, en los países democráticos, vaya erosionando los valores religiosos. Diciembre revela de una manera muy emotiva esta impronta religiosa del pueblo mexicano, pero prácticamente durante todo el año se percibe un constante movimiento espiritual en torno a las festividades y tradiciones religiosas.

Sin embargo, las crisis han acentuado todavía más el carácter religioso de nuestro pueblo, pues en tiempos de crisis la gente busca con mayor insistencia a Dios. Cuando fallan las seguridades humanas, cuando las autoridades traicionan las esperanzas del pueblo y cuando el sufrimiento se manifiesta de distintas maneras el pueblo regresa a Dios para pedir fortaleza y esperanza para el camino.

El pueblo se vuelca ante la Virgen de Guadalupe y los santos porque se siente protegido por ellos; porque esta pléyade de hombres y mujeres ejemplares y heroicos en su fe genera certezas en un mundo que está cambiando sus valores y puntos de referencia. La economía y la política generan dudas e incertidumbre, en cambio la fe de los santos genera certezas y seguridades. La certeza de ser amados, aceptados, bendecidos y protegidos por Dios. La certeza de que Dios camina con nosotros, a pesar de que las condiciones sociales y los mismos pronósticos sean adversos. La seguridad de ser escuchados y consolados en medio de las adversidades.

Pero también el pueblo acude con devoción a los santos como una forma explícita de manifestar que en estos tiempos necesitamos que haya gente como ellos. Necesitamos modelos a quién seguir y respuestas aquí y ahora. La Virgen de Guadalupe y los santos son una respuesta inmediata al problema del sufrimiento y muestran un camino que nos garantiza vernos liberados de todos nuestros males.

El Tepeyac continúa otorgando motivos para seguir creyendo y para seguir esperando la bendición de la Madre de Jesús frente a las difíciles situaciones de inseguridad y crisis económica que vive nuestro país.

Millones de mexicanos se están movilizando durante estos días de diciembre en torno a las Iglesias y Santuarios dedicados a la Dulce Señora del cielo. Este sorprendente movimiento espiritual que constatamos en torno a la Virgen de Guadalupe además de hacer relucir el alma noble del pueblo de México confirma la manera como queremos vivir en esta tierra y vuelve a llenar de esperanza el corazón de este pueblo que anhela superar las injusticias, la corrupción, la pobreza y la violencia.

La devoción a María de Guadalupe es para el pueblo una fuente permanente de consuelo en su situación habitual de marginación y pobreza. Cuando sus líderes fallan, el pueblo sabe que Santa María de Guadalupe permanece fiel y lo acompaña en las pruebas más difíciles de la vida.

Por eso, a la Madre de Jesús le pediremos que acuda en ayuda de nuestros gobernantes, que transforme su corazón y que les conceda amar profundamente a esta nación para que con honestidad y con todo su talento puedan modificar las estructuras económicas, políticas, educativas y sociales que provocan la miseria, la pobreza, el desempleo y la inseguridad que lastiman la dignidad de los mexicanos.

Hablando de la Virgen de Guadalupe Octavio Paz sostenía que: «…Su culto es íntimo y público, regional y nacional. La fiesta de Guadalupe, el 12 de diciembre, es todavía la fiesta por excelencia, la fecha central en el calendario emocional del pueblo mexicano». Este 11 de diciembre y durante todo el día de mañana el pueblo volverá a asomar su alma noble y creyente. Esperamos que esta jornada guadalupana renueve la esperanza y fortalezca la unidad de nuestro pueblo (14/12/2014).

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