La Gubernatura de dos años: un punto de vista desde la Administración Pública

La Gubernatura de dos años: un punto de vista desde la Administración Pública

GUGA

He leído con detenimiento los calificativos que se le han impuesto a la gubernatura de dos años aprobada por el congreso Local el pasado 18 de diciembre.

Se refieren a la misma como que ¨huele a encubrimiento, huele a pacto de silencio, huele a acuerdo de impunidad, huele a reparto del botín… coincido también en que la propuesta a gobernador para dos años surgió en el peor momento… parece provenir de la sinrazón, originada en el capricho y fúndase en la sospecha y… será regresiva y de estancamiento para Veracruz¨.

El objetivo de la reforma recién aprobada es que las elecciones se homologuen ya que hoy día tenemos elecciones a Presidente del país, Gobernador y Senadores cada seis años, diputados locales y federales cada tres, y alcaldes cada cuatro. Lo ideal sería que el periodo para el que los elegimos fuera el mismo, así se ahorraría en elecciones y los ahorrado podría destinarse a solventar otro tipo de gasto. Sin embargo, la realidad no es así. Existe una diferencia de tres años entre la elección de Gobernador y la de Presidente de la República y Senadores, por lo que la homologación de elecciones sólo podría darse mediante las siguientes alternativas:

Elección de Gobernador en 2016 por un periodo de dos años, para hacer coincidir la siguiente elección con la elección de Presidente en el 2018. (Reforma aprobada). Esta propuesta de homologación se pudo haber establecido mediante otros mecanismos menos democráticos como son la prórroga de mandato o la ampliación de periodo del gobierno actual.

Otra alternativa, la cual hubiese sido preferida por algunos suspirantes al cargo, hubiera sido la de realizar una elección de gobernador por cinco años en el 2016 y entonces la gubernatura estaría homologada con la de diputados federales en el 2021, manteniéndose la diferencia de tres años entre la elección de Presidente y la de Gobernador.

Desde la óptica de la Administración Pública, es más coherente pensar en que la alineación de elecciones se haga igualando los momentos de elección de Gobernador y de Presidente de la Republica. Echemos un vistazo a la Ley de Planeación, la cual dice que …” la planeación nacional de desarrollo es la ordenación racional y sistemática de acciones que, en base al ejercicio de las atribuciones del Ejecutivo Federal en materia de regulación y promoción de la actividad económica, social, política, cultural, de protección al ambiente y aprovechamiento racional de los recursos naturales, tiene como propósito la transformación de la realidad del país, de conformidad con las normas, principios y objetivos que la propia Constitución y la ley establecen”.

Continua diciendo que “¨mediante la planeación se fijarán objetivos, metas, estrategias y prioridades, así como criterios basados en estudios de factibilidad cultural; se asignarán recursos, responsabilidades y tiempos de ejecución, se coordinarán acciones y se evaluarán resultados”.

Asimismo, el Gobierno Federal puede convenir con los gobiernos de las entidades federativas la coordinación que se requiera para que dichos gobiernos participen en la planeación nacional del desarrollo; “coadyuven, en el ámbito de sus respectivas jurisdicciones, a la consecución de los objetivos de la planeación nacional, y para que las acciones a realizarse por la Federación y los Estados se planeen de manera conjunta. En todos los casos se deberá considerar la participación que corresponda a los municipios”.

Luego entonces, la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo es una tarea de todos los niveles de gobierno. Nuestra Ley de Planeación local también permite la coordinación con la Federación para que participe en la planeación estatal “para que las acciones a realizarse por el Estado, la Federación y los Municipios, se planeen de manera conjunta en el comité de planeación para el desarrollo del Estado de Veracruz-Llave…”.

Siempre será más eficiente contar con un Plan local alineado desde el inicio de ambas administraciones con los objetivos nacionales, que realizar un Plan estatal y tener que realinearlo a los tres años por el desfase de elecciones presidenciales y de gobernador. Más sólido es nuestro argumento si consideramos que las políticas que inciden en el bienestar social y en la actividad económica se diseñan a nivel federal. Bajo estas consideraciones, desde el punto de vista de la administración pública, la reforma ha sido calificada injustamente.

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