La Iglesia celebra la Nueva Alianza

La Iglesia celebra la Nueva Alianza

Pbro. José Manuel Suazo Reyes

La Iglesia celebra la Nueva Alianza. Estamos a unos días de celebrar la fiesta más importante de la vida cristiana, la solemnidad de la Pascua de Cristo para la que nos hemos estado preparando de muchos modos en la Iglesia durante este tiempo de cuaresma, sea a través de la escucha de la Palabra de Dios, como de los sacramentos, la oración, la práctica de la caridad con los más necesitados y el ejercicio de las ascesis cristiana. Una parte fundamental del misterio pascual que celebraremos lo constituye sin duda, el Sacrificio de Jesús en la cruz donde alcanza su cumplimiento lo que anunció el profeta Jeremías: «se acerca el tiempo, dice el Señor en que haré… una nueva Alianza» (Jer 31, 31-34). Se trata de un nuevo pacto entre Dios y su pueblo.

La primera gran alianza narrada en la Biblia entre Yahvé y el pueblo de Israel se llevó a cabo en el monte Sinaí. Allí Dios entregó su ley a Moisés y con ello se comprometió a ser su Dios y a actuar en su favor; el pueblo por su parte prometió obedecer a Dios, adorarlo y a reconocerlo en todo lugar (Ex 19, 1- 24,18). Ciertamente mientras Dios permaneció siempre fiel a sus promesas y mantuvo su Palabra, el Pueblo trasgredía continuamente sus preceptos, murmuró contra el Señor, se postró a divinidades extranjeras y cayó en la idolatría. Este abandono de Dios llevó al pueblo a la desgracia, a la pérdida de su tierra y al exilio.

Dios por su parte no trató de igual manera a su pueblo y no renunció jamás a su deseo de estar cerca de ellos, por ello, por medio del profeta Jeremías anuncia una Nueva Alianza. Esta Nueva Alianza se distingue de la anterior en que el Señor ya no escribiría su ley en tablas de piedra sino en el interior de las personas, la escribiría en los corazones humanos. No más una ley exterior, sino interior, se trata de la ley del Espíritu. «Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente y voy a grabarla en su corazones, yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo» (Jer 31, 33), dice el Señor por boca del profeta.

Existe en lo más profundo del corazón humano la huella de nuestro creador; ahí están grabados los anhelos más profundos del ser humano, los deseos por el bien, la bondad, la belleza y la verdad. Todo ser humano posee en su interior estos deseos que cuando los cumple, experimenta felicidad, gozo y alegría.

Un rasgo más de esta Nueva Alianza de la que habla el profeta Jeremías es que está motivada por la Misericordia de Dios y por su gran bondad: en efecto dice el Señor: «Todos me conocerán cuando les perdone sus culpas y olvide para siempre sus pecados» (Jer 31, 34). La experiencia de la misericordia divina es un camino que nos lleva al reconocimiento de Dios.

Esta promesa anunciada por el profeta Jeremías llegó a su cumplimiento con el Sacrificio redentor de Cristo. El único y perfecto sacrificio que nos ha traído la salvación eterna. Jesús lo recordará en la última cena cuando dice: este es el cáliz de la Nueva Alianza en mi sangre» (Lc 22,20). Por medio de la sangre derramada de Cristo, con el sacrificio de la Cruz, Dios lleva a cabo esta Nueva Alianza (1 Cor 12, 23).

En la fiesta de la Pascua celebraremos este acontecimiento salvífico de un modo especial pero también lo celebramos todos los días, cuando participamos de la Santa Eucaristía. La Iglesia, unida a Cristo, ofrece al Padre celestial, en el Espíritu Santo, el único sacrificio perfecto; celebra la Nueva Alianza anunciada muchos siglos antes por Jeremías.

Nosotros hemos entrado a esta Nueva alianza y nos hemos convertido en propiedad del Señor a partir de nuestro bautismo. Por el Bautismo Dios nos ha purificado de nuestros pecados y nos ha introducido en el reino de su Hijo amado. Por el Bautismo nos ha hecho creaturas nuevas y nos ha infundido su Espíritu Santo. Por ello para ser fieles a esta Nueva Alianza necesitamos de la misericordia de Dios recibida en los sacramentos e imitar a Cristo, hacernos discípulos suyos, conocer su Palabra y hacer su voluntad (22/03/2015).

(El Pbro. José Manuel Suazo Reyes es el Director de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa.)

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