La Margarita dice NO

Claudia Constantino

Crónicas urgentes

Claudia Constantino

​Justo a media campaña presidencial, y con un escaso cinco por ciento de la preferencia electoral, la única mujer en la boleta de la próxima elección, anuncia que renunciará a su candidatura. Por primera vez en su vida Margarita Zavala es ocho columnas y mueve a México más que los sismos. Una vez ahí, en la conversación global, se repliega y anuncia que en breve develará cuál será su nuevo rumbo.

​Un alud de predicciones inunda a medios y redes. Por una parte, hay quienes apuestan a que José Antonio Meade, el candidato priísta, le llegó al precio a la expareja presidencial;  otros, en cambio, aseguran que debido a que los seguidores de la señora Zavala son del ala ultra conservadora del PAN no hay de otra que sumarse a los votos en favor de Ricardo Anaya.
​Aunque extraña el tweet de Ricardo Anaya al presentar sus respetos a su detractora más feroz de los últimos meses, la moneda aún está en el aire; y en el “war room” de Andrés Manuel deben estar preparados para la contención de este golpe que, como sea, resulta en su contra.
​No hay decepción por parte de las mujeres respecto a Margarita, quienes dicen que nada esperaban de ella y que no se sentían representadas. Ellas nunca le ocuparon: condenaba el aborto, los matrimonios entre personas del mismo sexo, y así, jamás consiguió su apoyo.
​Las fichas del tablero se re acomodan, por lo que no esperaría Andrés Manuel López Obrador que PAN y PRI concedieran la victoria a Morena sin dar una batalla de altura. No pensaría que su tránsito a la presidencia sería terso, consensuado y categórico.
​Al pecar de omnipotente, nuevamente sus adversarios le muestran que no las tiene todas consigo, le recuerdan que sí existen los que no lo quieren y que están dispuestos a cooperar para tratar de descarrilarlo.
​Hoy, Margarita Zavala se cotizará bien. Su decisión por algún tiempo inclinará el fiel de la balanza a favor de uno de los adversarios de Andrés Manuel. A eso le deberá sacar un provecho considerable como para no importarle ser recordada como la única mujer que logró una candidatura independiente, para abandonar a la mitad de la campaña. Será éste el legado para sus hijos, para las mujeres de México ávidas de espacios de participación política y a la precaria democracia mexicana que tantos trabajos pasa para consolidarse.
​Oficialmente, la ex primera dama ha dicho que no puede llevarse los votos, porque los votos son libres, que no pedirá “voto útil”, sino tan sólo que voten en conciencia. No hará más actos de proselitismo porque está segura de que las tendencias no le favorecen y está muy lejos su posibilidad de ganar.  Lo dijo con el tono farsante de quien quiere hacer creer a los mexicanos que algún día eso fue diferente.
​Por supuesto que la decisión de Margarita Zavala repercutirá en la campaña presidencial y en las contiendas estatales. Ya veremos si en Veracruz esto beneficia a Pepe Yunes o al hijo del gobernador. La cercanía con Anaya del gobernador y su heredero, naturalmente hace pensar que si los votos de Margarita les asisten, tal vez les ayuden a contrarrestar la preferencia de los veracruzanos que dicen en su mayoría votar por MORENA.
​Porque está bien claro que nadie votará por Cuitláhuac García, este “afortunado maestro” que ha sido lanzado de candidato, únicamente  porque no hay nada mejor.  ¿Cómo estará lo demás?
​Hasta ahora, los veracruzanos sólo lo han visto recorrer el Estado acompañado de Andrés Manuel, arengando en contra del gobierno de la decepción, encabezado por Miguel Ángel Yunes Linares, y contra un PRI que en su pasado reciente tiene a la administración estatal más perniciosa de que se tenga memoria.
​Con los votos de López Obrador en la urna, Cuitláhuac García aspira a que no importe su inexperiencia, escasa preparación y falta de oficio político. Es lamentable que a Pepe Yunes el excelente currículum no le sea suficiente y haya tantos empeños en vincularlo de la peor manera con los ex funcionarios duartistas. Y lo peor, que sean tan pocos los que alcanzan a notar que quienes los ha perdonado ha sido el gobernador, sí, el mismo que juró hacer justicia sin distingos.
​No pasará mucho tiempo para que observemos las repercusiones de esta decisión de la deshojada y deslucida Margarita Zavala, y sus efectos en la contienda por la gubernatura del Estado. Lo que ya podemos notar es que hoy sí le asestaron un buen gancho al hígado de parte de Andrés Manuel López Obrador, y a su omnipotencia legendaria. Es posible que sea presidente, pero por hoy, la Margarita dijo NO.Cualquier comentario para esta columna que resiente a las mujeres cobardes a: [email protected]es
Twitter: @AERODITA

 

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