¿La reducción de sueldos a la burocracia implicará un incremento en la corrupción?

Arturo Francisco Gutiérrez Góngora

Arturo Francisco Gutiérrez Góngora

La cámara de diputados aprobó la Ley de Austeridad Republicana en la cual se establecen restricciones salariales a la alta burocracia y se eliminan prestaciones laborales que habían venido gozando como los seguros médicos y del retiro.

Esta Ley ha sido criticada por personas involucradas en el tema que argumentan que se reducirá la calidad de los servidores públicos, que impactará negativamente los sistemas de pensiones al incentivar jubilaciones adelantadas, y que los que permanezcan en el sector tendrán incentivos para corromperse en aras de completar su “chivo”, entre otras razones.

Afirmar que esta reducción a los ingresos de los que a partir del primero de diciembre ocuparán los lugares de los de la “mafia del poder” los incentivará a ser corruptos implica dejar al salario como la única variable determinante para llevar a cabo este tipo de comportamiento.

Sin embargo, el salario no es la única variable y además quizá sea la de menos peso al momento de tomar la decisión de realizar un acto de corrupción. Esto es, tomar la decisión de ser corrupto es un “juego” que lleva implícita varias variables envueltas en la decisión y que tienen que ver con las reglas establecidas en el marco institucional.

El que cometerá el hecho se pregunta inicialmente: ¿cuál es la probabilidad de que sea descubierto el hecho de corrupción?, pregunta cuya respuesta tiene que ver directamente con la frecuencia, la eficiencia y eficacia de la supervisión por parte de los órganos fiscalizadores. Una alta probabilidad de ser detenido inhibirá el comportamiento.

La segunda pregunta que se hace es: ¿si soy descubierto cuál es el castigo que se me impondrá? Si el castigo a recibir compensa lo obtenido al corromperse se generan incentivos a cometer ilícitos. Por su parte, una condena lo suficientemente severa reducirá el incentivo a lo ilegal e incluso puede implicar que el delito se confiese.

Entonces la tarea del nuevo gobierno debe centrarse en eliminar los incentivos a corromperse tanto para aquel que toma riesgos en exceso (amante del riesgo) como para aquel que gusta de juegos seguros (adverso al riesgo).

La solución está en aplicación estricta del Estado de Derecho, sin esto seguramente las infracciones seguirán siendo pan nuestro de cada día independientemente de los niveles salariales establecidos.

El reto es grande pero hay ya herramientas suficientes para aplicar la ley y reducir la corrupción.

La pelota está en su cancha.

Posdata: Felicitaciones a los egresados de la Maestría y el Doctorado en Administración Pública del Instituto de Administración Pública del Estado de Veracruz que el pasado viernes 14 de septiembre recibieron sus títulos. En hora buena y que vengan los éxitos.

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