La voz del Totonacapan es la del trueno

Claudia Constantino

Crónicas de hoy

Claudia Constantino

En seis días más dará inicio la celebración por el vigésimo aniversario de La Cum-bre Tajín. El festival de la identidad ofrecerá mas de cinco mil actividades durante sus cinco días de duración. Muchos dicen que este es un festival de música, y sí, en efecto lo es. Pero también es el modelo de salvaguardia cultural más importante del país, y ha sido reconocido así por la UNESCO; además de albergar tres patrimonios inmateriales a nivel mundial, convirtiéndolo en un privilegio de nuestro estado que no tiene ningún otro en todo México.

Hace 20 años, la ciudad Sagrada del Tajín se aprestó por primera vez para recibir al primer sol del milenio. En aquélla primavera del 2000 vimos florecer a la Cumbre. Eran tiempos de Don Juan Simbrón Méndez como Jefe del Consejo Supremo Totonaco y Sa-lomón Bazbaz Lápidus llegaba como productor, para luego convertirse en el principal promotor del proyecto.

Ambos, Don Juan y Salomón, caminaron codo a codo cada senda necesaria para que Cumbre Tajín no muriera. Prepararon juntos la tierra, le sembraron, la cuidaron y abonaron, hasta que comenzó a dar frutos. Primero fue el Nombramiento de la Ceremo-nia Ritual de Voladores como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, después el Centro de las Artes Indígenas y recientemente, el Modelo Tajín, ha sido reconocido como la mejor práctica de salvaguardia de un pueblo originario.

El patriarca y su discípulo, transformaron al Totonacapan. Don Juan le enseñó al joven Salomón a defender las mejores causas con la bandera blanca de la paz por de-lante. Le enseñó paciencia para esperar siempre mejores tiempos y resistir los embates de quienes sólo critican y no aportan nada.

Recorrieron juntos las comunidades del Totonacapan y organizaron a la gente. Mejoraron en lo posible las condiciones de vida de los totonacos, a través de la cultura y la tradición. Y así, se han organizado, unido y comenzaron a construir entre todos. Cuatro gobernadores del estado y muchos presidentes municipales después, esta lucha sigue.

Hace cuatro años el Tata Juan Simbrón se fue, a los 98 años de edad, con el amor de su gente y la ilusión intacta de ver a su pueblo volar bien alto por siempre. Le emo-cionaba hablar de los muchachos que habían nacido en esas tierras y ya eran abogados, doctores, enfermeras, agrónomos, y demás profesionales. Se sentía orgulloso de que los presidentes de México fueran hasta su casa a felicitarlo por lo conseguido.

Y cada vez, le encargaba a Salomón Bazbaz Lápidus que en su ausencia se en-cargara de “no perder el camino, ni la esencia”. Escogió para esta titánica labor al mejor amigo de su pueblo, a un hombre honesto, que le demostró a lo largo de 16 años que el pueblo totonaco puede confiar en él.

Lo vio defenderlos, lo escuchó hablar por ellos, lo enseñó a no pelear con nadie, aunque lo difamen, ¨lo grillen”, “lo congelen”, lo cuestionen injustamente, lo hagan dudar. Don Juan fue testigo de cómo Salomón hizo a su familia en el Totonacapan, y ahí los arraigó. A su esposa y su único hijo, a quienes ha tenido siempre unidos a su cruzada a lado de los totonacos.

Como cada año, han surgido voces que piden que Salomón Bazbaz se vaya del Modelo Tajín ¿Y cómo no? Todos sabemos que a los intereses mezquinos nada les resulta más apetitoso que una mesa puesta. Que recoger frutos de un arduo trabajo en el que jamás participaron.

No son pocos los que ven al Modelo Tajín como un atractivo botín. Como parte de lo que la nueva administración estatal tiene para repartir entre aquellos que se subieron al barco de la cuarta transformación a tiempo. Por suerte, al gobernador Cuitláhuac Gar-cía le queda claro quién es Salomón Bazbaz. También sabe bien, todo cuanto ha hecho estos veinte años en el corazón del Totonacapan, y que son unos cuantos revoltosos, espoleados por esas fuerzas mezquinas, los que quieren echar mano del Modelo Tajín; pero que no son la voz del Totonacapan.

La voz del Totonacapan es la del trueno. Es la de esos miles de totonacos bien nacidos que han trabajado durante 20 años por este Modelo mundial de salvaguardia de un pueblo originario. El Modelo Tajín está bien guarecido: por la UNESCO, por la Secre-taría de Turismo Federal, por la Secretaría de Cultura del país y sus filiales estatales.

Los que quieren que les pongan en las manos al Modelo Tajín como “paga polí-tica” a su apoyo para la cuarta transformación son muy ignorantes. Pero el gobernador

de Veracruz sabe bien que esa joya de la corona llamada Cumbre Tajín es intocable, porque ¿Quién podría acallar la voz del trueno? Albricias, porque hay trabajos que por impecables, trascienden los partidos políticos, los intereses oscuros y la avaricia de los más perversos. Tata Juan: El Modelo Tajín está y seguirá en buenas manos, abuelo.

Cualquier comentario para esta columna que quiere ver al pueblo totonaco volar alto y lejos a: [email protected]

Enlaces de interés