Los sismos y el alma humana

Pilar Ramirez

La política en tacones

Pilar Ramírez

La tragedia que han dejado los sismos ha hecho surgir al alma humana con todas sus contradicciones. Así como ha habido altruismo, solidaridad, ayuda y sacrificio también ha habido oportunismo, rapiña y abuso.

La falsa Frida Sofía surgió en la mente perversa, Televisa y la Marina se echan la bolita, de alguien que pensó que no había suficiente padecimiento con los fallecidos, heridos y desaparecidos por los sismos y quiso darle al público algo más lacrimógeno y con más suspenso, transmitido en vivo. Y sí, todos teníamos el alma en un hilo esperando ver a Frida Sofía. Todos deseando verla viva, porque sabemos que no hay tragedia ni dolor más grande que perder a un hijo. Y resultó un engaño. Historia local de la infamia, Borges dixit.

La rapiña de las autoridades de Morelos acaparando la ayuda ciudadana en beneficio de la imagen de un gobierno también sacó a la luz la podredumbre más maloliente de la convivencia social que es la política.

La desconfianza ciudadana no es gratuita. Cosas como esta y peores ocurrieron en el sismo de 1985, cuando se pudieron ver muchos productos donados por la comunidad internacional de venta tanto en tianguis como en tiendas departamentales. Al fin que los pobres están acostumbrados a ser pobres, deben haber pensado los políticos, les van a salir ronchas si les damos esta ropa tan bonita y de marca.

Afortunadamente también ha habido mucha ayuda solidaria, muchos héroes conocidos o anónimos que han quitado escombro, organizado víveres para repartirlos, han trasladado donaciones (para estar seguros de que llegará a quien lo necesita, como las acciones que organizó el actor Diego Luna), han ofrecido comida a los que han estado trabajando en los edificios derrumbados o han hecho donaciones −grandes o pequeñas− según sus posibilidades. El mundo está asombrado del despliegue de solidaridad que hemos mostrado los mexicanos con nuestros propios hermanos.

Pero la solidaridad y la mezquindad vienen en muchas presentaciones. Para ayudar no es absolutamente necesario hacer actos de heroísmo o de sacrificio. A veces sólo es necesario hacer lo de siempre, pequeñas cosas o simplemente nuestro trabajo.

Una historia que podría pasar al olvido, pero la rescato porque es ejemplificante, ocurrió en una preparatoria de la ciudad de Xalapa. Es una prepa semiescolarizada, la Constitución de 1917 Mixta, que sólo da clases los sábados, 18 por semestre. Pues bien, con el sismo del 19 de septiembre la escuela sufrió daños. Es un edificio viejo del centro de la ciudad. Afortunadamente nadie resultó lastimado aunque la escuela también funciona entre semana.

Una vez que Protección Civil determinó que en las condiciones actuales no era posible usar la escuela, las autoridades rápidamente se dieron a la tarea de buscar un sitio alterno. El gobierno estatal puso a disposición un gimnasio muy grande, remodelado recientemente para ser sede de los Juegos Centroamericanos.

Tenemos, por las malas experiencias, la tendencia a criticar lo que hacen las autoridades, pero en este caso los directivos de la escuela trabajaron mucho tiempo para que el sábado siguiente, tres días después, en ese enorme gimnasio estuvieran adaptados los “salones”. Las sillas, mesas o mesabancos se acomodaron en grupos alrededor del gimnasio, se colocaron los pizarrones y se previó que cada espacio que ahora es un salón tuviera disponibilidad de energía eléctrica.

La escuela tiene tres proyectores y varios maestros llevamos el nuestro, tanto para usarlo como para compartirlo con otros docentes.

El sector educativo de Veracruz ha debido atender los daños que dejó el huracán Katia en otros municipios. A pesar de ello, el propio director general de Educación Media acudió al gimnasio a solidarizarse con la escuela y a ver sus necesidades, en tanto se resuelve la disponibilidad de nuestro edificio escolar.

El director de Educación Media Superior es un maestro respetado en el ámbito magisterial, con trayectoria en la formación de maestros y no es la primera vez que visita la escuela, pero esta vez lo hizo porque somos damnificados (lo cual no está de más señalar, pues el funcionario de la administración duartista jamás puso un pie en esta escuela). ¡Y apareció el negrito en el arroz! Apareció el oportunismo y la mezquindad. Tres o cuatro maestras se acercaron a reclamar porque esas “no son condiciones para el conocimiento”, a exigir “un lugar digno para trabajar” pues “no se puede trabajar así”. Hablaron como si representaran a los maestros o asumieron, igual que quienes para denostarnos nos califican de flojos, que los maestros no queremos trabajar.

Más tarde, cuando el resto de los maestros se enteró de lo que había sucedido, la mayoría afirmó que iría a dar sus clases, que se adaptaría, que se pueden hacer muchas cosas en esas condiciones, que a pesar de todo no son las peores y no son comparables a lo que está pasando en otras escuelas de Veracruz o de otros estados que han sufrido más las consecuencias del sismo. Es más, no son peores condiciones de las que tienen muchas escuelas del país normalmente, sin contingencia.

Aparecieron entonces los héroes anónimos que entienden que la escuela no es un edificio, sino donde está un docente imaginativo y un grupo de muchachos que no quiere perder su semestre. Que están dispuestos a lidiar un poco con el ruido y con cierta incomodidad.

Esta escuela, que no apareció en los noticiarios, en la que no entrevistaron a los maestros ni a los alumnos, allí estará cada sábado en las instalaciones de un gimnasio trabajando con esfuerzos redoblados para mitigar la falta de un aula. Con maestros que quieren hacer su trabajo y que ven en cada estudiante una esperanza. Estos compañeros maestros me hicieron reconciliarme, de nuevo, con el alma humana y con mi gremio. Yo digo que las gritonas que no quieren trabajar, estarían mejor en la administración de Graco Ramírez desviando la ayuda ciudadana hacia el DIF.

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