México y Veracruz sumidos en la falta de identidad filosófico-política; caso Winckler, un triste ejemplo… (PARTE 1)

Jose Luis Ortega Vidal

CLAROSCUROS

 

José Luis Ortega Vidal

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Lo que ocurre en el México y Veracruz del año 2019 debe ser observado más allá de las herramientas del periodismo o la metodología de las ciencias sociales.

Requerimos de la filosofía, obligadamente, para entender el rol contemporáneo del Yo y la Circunstancia  (Ortega y Gasset dixit) a nivel individual, colectivo y nacional.

Entre sus múltiples rostros, en el México que dio el poder presidencial a Andrés Manuel López Obrador asoman los siguientes:

  1. Es un México sin una democracia madura que –oh paradoja- en la actitud poco democrática del Presidente electo vive un avance democrático.

¿Hasta dónde avanzará esta circunstancia democrática o hasta dónde retrocederá? No lo sabemos. Pero el triunfo masivo sin precedentes ocurrido el 1ro de julio del 2018 es democrático se acepte o no de parte de los derrotados.

Por otra parte, podemos pensar –ontológicamente- que la no aceptación de la derrota electoral contribuye a la reafirmación democrática porque de otro modo, si todos aceptáramos el triunfo aunque nos sea propio o ajeno, existiría la uniformidad, lo cual no coincide con el sentido lógico de la democracia que es, por definición, contradictoria, múltiple…

He aquí un pensamiento más profundo sobre México que es aplicable a Veracruz.

He aquí la búsqueda de una justificación para pensar filosóficamente en lo que es nuestro país y nuestra entidad en este momento y al mismo tiempo en otro momento: su pasado y en otro más: su futuro.

Aquí hay un concepto más que debe atenderse: no hay derrotados ni victoriosos porque un país tan sumido en sus contradicciones históricas no lo permite más.

Si en los próximos seis años hay un avance democrático real todos ganamos, de no haberlo todos perdemos pero también -por necesidad- una parte ganamos y una parte perdemos porque el todo no es nada sin la parte y la parte nunca puede por sí misma formar un todo.

No hay medias tintas porque MORENA, la fuerza masiva de AMLO, no representa una coyuntura ideológica particular sino –insisto en el concepto- una torre de Babel.

Ayer, en el Congreso de Veracruz se vivió un ejercicio político de esa torre de Babel.

No se pudo definir el acuerdo para que el fiscal Jorge Winckler sea sometido a dos juicios políticos –del Legislativo el tema debe pasar al poder Judicial- porque no hubo los votos suficientes para ello: 34 de un total de 50 posibles.

MORENA cuenta con 26 votos pero ni éstos están unidos.

Los 8 votos que requiere sumar con aliados de otros partidos o fuerzas políticas no están garantizados.

Aquí se habla de un divisionismo de MORENA, la fuerza que llevó a López Obrador al poder presidencial y a Cuitláhuac García Jiménez al poder estatal.

Sin embargo esa fuerza nunca estuvo unida y por tanto no puede dividirse.

He aquí un ejemplo de lo que Aristóteles llamó: ACCIDENTE, QUE SON NUEVE Y CON LA SUSTANCIA FORMAN LAS DIEZ CATEGORIAS O GENEROS SUPREMOS DEL SER.

Para el filósofo griego ACCIDENTE es: LO QUE NO ES EN SI SINO EN OTRO…

En términos sencillos pensamos –con razón- que el caso Winckler no se concluyó ayer porque los votos necesarios implican acuerdos que no se han logrado y dinero o pagos políticos que conducen a esos acuerdos.

Empero, es necesario ver más allá, observar las cosas con mayor profundidad.

Lo de Winckler es un tema perdido para MORENA porque de haberse aprobado los juicios políticos ayer o aprobarse hoy el suyo sería un triunfo pírrico: es decir hay una condena a perder ganando.

Ello porque el futuro de Winckler se pondría en manos del Poder Judicial de la entidad, donde MORENA tampoco tiene garantías respecto a obtener el control de la Fiscalía que es su objetivo.

Más aún: de atravesar la frontera del Poder Ejecutivo estatal el asunto podría irse al Poder Judicial Federal, dada la defensa que Winckler realiza, con base en la ley, de sus derechos individuales.

En la sesión del jueves 7 de febrero del 2019, el Congreso veracruzano tampoco logró eliminar la búsqueda de los juicios políticos contra Jorge Winckler, de tal modo que esa puerta seguirá abierta hasta hoy, viernes 8 de febrero del 2019.

Nadie ganó y nadie perdió o otros ganaron y todos perdieron, o unos ganaron mientras perdían y otros perdían mientras ganaban.

Lo anterior se sustenta en que nuestro poder Legislativo está encerrado en su propio laberinto y las fuerzas políticas detrás suyo forman parte del mismo.

Vaya, un tema de control y estricto manejo político se ha convertido en un galimatías jurídico…

Donde MORENA en Veracruz no corre el riesgo de perder esta batalla porque hace tiempo perdió la guerra llamada Jorge Winckler/Miguel Angel Yunes…

En particular desde que la inició en forma equivocada.

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Pero volvamos a la necesidad del análisis filosófico: lo de Winckler es un tema muy terrenal, muy simple, que demuestra la sencilla novatez política de quienes han operado el plan de obtener un relevo en la mal llamada Fiscalía independiente.

Aquí no queda más que aceptar la derrota y mirar para adelante, se mande a Winckler o no a juicios políticos…

Poner al tiempo de aliado y apurarse en el cierre de la curva de aprendizaje de MORENA a nivel estatal en un contexto donde esa necesidad de tomar clases elementales de operación política se requieren también en el ámbito federal.

La AMBIVALENCIA es un término filosófico que significa la presencia simultánea (en proposiciones o en estados anímicos) de dos sentidos, valoraciones o tendencias encontradas u opuestas, lo que Hegel denominó DIALECTICA.

Y tal condición es la que viven Veracruz y México en todas sus partes: las estructurales y las coyunturales…

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