“Mis impuestos evidentemente mal gastados, terriblemente desperdiciados”

¡Casos de la vida real!
“Mis impuestos evidentemente mal gastados, terriblemente desperdiciados”

A principios de la semana anterior acudía con cierto nerviosismo a una capacitación impartida por un miembro del Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas (INDETEC), con sede en Jalisco, sobre la próxima medición del presupuesto basado en resultados, que en otras palabras significa monitorear cada peso que la Federación envía a las entidades, para saber quién lo recibe y cómo está mejorando su vida, o sea, que los impuestos se gasten en beneficiar realmente a la gente necesitada y no se quede en el intento y de paso en el bolsillo de unos cuantos nada necesitados. Nervioso porque no soy experto en el tema que implica el conocimiento de algunos términos contables. El ponente, graduado de la Universidad de Guadalajara (UdG), con posgrados en Alemania, Washington y Madrid, ejemplificaba como en países como Canadá, la gente paga altas tasas de impuestos sin quejarse debido a que los servicios que reciben a cambio son de primera, también hablaba de que en algunas ciudades europeas cuando se requiere el servicio de elementos de seguridad y protección civil como bomberos, paramédicos, policía, peritos y demás, el auxilio es de primera, pero cuando se determina que la razón no fue accidental, sino por una omisión que culpa al usuario, se le cobran todos los gastos por el traslado de las motocicletas, vehículos, ambulancias, camiones, incluso helicópteros, así como también el tiempo que el personal especializado ocupa en atender el siniestro, hasta el último centavo en euros debe ser cubierto, y se paga, los ciudadanos no quieren tener problemas con las autoridades municipales en este caso en aquella región del mundo, y menos llegar al embargo de sus propiedades por una irresponsabilidad, en fin. Al salir del curso de dos días, caminaba tan emocionado e inspirado como quien sale de una charla motivacional de Miguel Ángel Cornejo, me sentía tipo alemán y no por tener orígenes jaliscienses, menos neonazis, sino porque según los analistas, su filosofía metodista los hace una potencia mundial en todo lo que hacen, así andaba yo creyendo que sería un gran metodista y cambiaría mi entorno de manera evidente, en esas andaba cuando al caminar atrás del Parque Juárez, donde se ubica la estatua de las cuatro virtudes en Xalapa, no pasaban coches justo al medio día del viernes en pleno centro lo que me llamó la atención, continué caminando y para mi sorpresa, una ambulancia de Protección Civil, la 344, no sé si municipal o estatal, estaba detenida aparentemente sin ningún motivo, hasta que de otra camioneta estacionada del Cobaev, empezaron a bajar las candidatas del certamen Nuestra Belleza Xalapa, y le dije al conductor de la unidad de auxilio, ¿en serio estás obstruyendo el tráfico para que terminen de acomodarse la señoritas y se fotografíen?, a lo que recibí de respuesta un “y tú quién eres”, por lo que saqué mi teléfono para tomarle una fotografía al conductor y reportarlo, y no perdió la oportunidad también para posar para mí con señas obscenas con la mano y el brazo. Una ambulancia, dos empleados de Protección Civil, una camioneta “Splinter” del Cobaev con chofer, y quién sabe cuántos más funcionarios al servicio de un certamen que en otro país sería patrocinado por la iniciativa privada. Lo primero que me pasó por la mente fue un “no pues, así no se puede, mis impuestos evidentemente mal gastados, terriblemente desperdiciados”, después mi enojo se me pasó cuando muchos de mis amigos en Facebook, empezaron a compartir con mucho entusiasmo las imágenes de tan bellas chicas. ¡Viva México!

De: @kunoreyes

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