¿NO PIENSAN CAMBIARLA?

Mario Lozano Carbonell

Mario Lozano Carbonell

Una vez conocida la sentencia dictada en contra de Javier Duarte no se hizo esperar el rosario de quejas por la mínima pena corporal y pecuniaria impuesta al ex gobernador.

Ha sido un escándalo y por sobre todas las cosas, un agravio.

Sin embargo, más allá de las consideraciones de sí es justa o no la condena, si tiene o no mensaje político la misma y el tiempo en la que se da, hay que recordar que es la ley vigente la que permite esta clase de salidas legales.

Los jueces, ministerios públicos y defensores trabajan con el marco legal que las y los diputados federales han construido y aprobado. Nada más .

En el congreso están más ocupados en aprobar iniciativas que acomodan las cosas a sus intereses de grupo, que en los intereses de la sociedad agraviada.

El caso Duarte es una caja de resonancia de este problema, pero no el único caso. Toda proporción guardada, a diario conocemos casos de malandros que entran y salen del bote porque la ley lo permite o porque las detenciones no se llevaron a cabo conforme al protocolo establecido. También sabemos que muchos delitos fueron clasificados como no graves en el nuevo sistema penal adversarial y hasta este momento, no he escuchado a ningún legislador federal hablar de ello.

Así que antes de sus agendas políticas o chats privados misóginos, las y los legisladores deben tomar el tema del marco penal vigente para modificarlo a fin de que paren los agravios a la sociedad que entiende la aplicación de las leyes como impunidad.

Aquí en el estado tenemos el ejemplo de los detenidos por el asesinato de un joven en Lagos de Puente Moreno en Medellín. Ya salieron, por un amparo, debido a que de acuerdo al juez, fue ilegal su detención. Más allá de que la Fiscalía del Estado va a combatir el amparo, mientras tanto los presuntos responsables están libres.

Este tema debe ser abordado de manera urgente por los legisladores. No se puede seguir consintiendo a quien delinque, dejando la sensación de que estamos indefensos y que los acusados tienen más facilidades que las víctimas.

Veremos si las y los diputados le entran al tema, o siguen en lo suyo, viendo para otro lado.

 

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