No sé si cortarme las venas…

No sé si cortarme las venas…

Por Irene Arceo

“No se sé si cortarme las venas o dejármelas largas”, así se llama la película que protagoniza la nueva esposa de Emiliano, el hijo simpático y alivianado del expresidente Carlos Salinas de Gortari, ese que en su Twitter @salinasemiliano se describe: Oficialmente economista, emprendedor y organizador ciudadano y Extra-oficialmente rockero frustrado y habría que agregar locamente enamorado de Ludwika Paleta, la actriz de Televisa que fue pareja del actor Plutarco Haza con quien procreó un hijo, y que hoy forma parte del poderoso Clan Salinas que volvió por sus fueros en este sexenio.

Un botón basta de muestra: Raúl, el hermano incómodo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, hoy está libre de cargos y disfruta de la impunidad y de su inmensa fortuna. En las telarañas del olvido quedan las acusaciones de 1995, por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, además de haber planeado el asesinato de su excuñado José Francisco Ruiz Massieu, (padre de al actual secretaria federal de turismo: Claudia Ruiz Massieu) y la desaparición del entonces diputado federal por Tamaulipas Manuel Muñoz Rocha, con quien supuestamente Raúl se confabuló para planear el crimen de Ruiz Massieu.

Lo cierto es que el presidente Enrique Peña Nieto llegó a su Primer Informe de Gobierno con un manojo de liberaciones polémicas que han evidenciado la incompetencia de la Procuraduría General de la República por irregularidades en los procesos. El recuento va desde la secuestradora francesa Florence Cassez; el capo del narcotráfico Rafael Caro Quintero; los generales Ángeles Dauahare, Roberto Dawe González y Rubén Pérez Ramírez; el teniente coronel Silvio Isidro de Jesús Hernández Soto y el mayor Iván Reyna Muñoz, presos durante la administración del expresidente Felipe Calderón, acusados de tener nexos con el crimen organizado, y por supuesto a Raúl Salinas de Gortari, exonerado en julio.

Quienes no saben si cortarse las venas o dejárselas largas son los funcionarios del gobierno federal y el jefe de gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, paralizados ante el conflicto de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que protesta fieramente por la reforma educativa generando caos vial y alteración de la tranquilidad ciudadana, mientras el presidente de la república Enrique Peña Nieto -después de su desangelado y accidentado primer informe- se encuentra de viaje en San Petersburgo, Rusia- acompañado de su estilosa esposa y su comitiva-, para participar en la cumbre del G-20.

Desde el pasado 20 de agosto la Ciudad de México está de cabeza debido a las movilizaciones de los maestros que amenazan con endurecer su movimiento con más bloqueos y acciones radicales para manifestar su repudio a la ley del Servicio Profesional Docente que ya recibió la aprobación definitiva del Senado (con el voto de la senadora de Nueva Alianza, Mónica Arriola , hija de la encarcelada ex líder de la SNTE Elba Esther Gordillo). La reforma da pasos sin que se negocien acuerdos, debido a la cerrazón, soberbia o miedo al desgaste público de parte de las autoridades. En esa tesitura, los maestros seguirán en plantón permanente en el Zócalo del DF, en varios estados del país (incluido Veracruz) y ahora exigen dialogar solamente con el Presidente y hasta piden la renuncia del titular de la SEP.

El secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet quien no ha querido recibir a los maestros de la CNTE porque dice que no tienen representatividad legal y él solo dialoga y negocia con la SNTE, advirtió que dejar sin clases a miles de niños en las escuelas, va a despertar un descontento social que reclama que la autoridad actúe con firmeza y se aplique la ley. Puntualizó que se tiene derecho a la protesta y a la propuesta, pero no a dejar de cumplir con la función de enseñar, lo cual no se va a permitir.

Chuayffet destacó que con estas reformas, la SEP recupera las decisiones en los temas pedagógicos que en los últimos 24 años compartía con el sindicato del magisterio y consideró que con las nuevas disposiciones aprobadas, tendrá que acabarse la falta de clases, ya que se aplicarán los elementos persuasivos y coactivos.

Frente a la exhibición de músculo de la autoridad federal, la movilización de los maestros de la CNTE presenta neurálgicos momentos de desconcierto y debilidad por varias razones: gran parte de la población reprueba que los maestros ( que tienen un empleo seguro y prestaciones de ley ) hayan abandonado las aulas por lanzarse a protestar dejando a los alumnos sin clases; el clima en el DF es inclemente, llueve todos los días, hace frío y los maestros están viviendo en tiendas de campaña en la plancha del Zócalo capitalino con incomodidades y falta de higiene. Mientras los profesores temen que se congelen sus salarios por faltistas, los dirigentes y comisionados tiemblan porque la implementación de la ley del Servicio Profesional Docente revisará y reordenará todo el esquema de asignación de plazas y comisiones.

Con tanta reformitis, la capital de la República podría padecer peores escenarios de movilizaciones y protestas que se unirán a la CNTE en las próximas semanas, cuando comience la discusión de las Reformas Energética y Hacendaria, ya que estos asuntos afectan directamente a todos los mexicanos. En este escenario, los gobiernos estatales involucrados, e l del DF y el ejecutivo federal deberían optar por el diálogo y los mecanismos coordinados de negociación para llegar a acuerdos políticos e impedir que millones de habitantes sean afectados en su vida cotidiana por las legítimas expresiones de rechazo a las decisiones políticas de Enrique Peña Nieto.

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