Palabras clave: Veracruz; Guerrillas; Gobiernos; Estado; Fallas; Estructuras; Matanzas; Violencia; Cacicazgos; Represión; Injusticia; Historia; Drogas

Jose Luis Ortega Vidal

CLAROSCUROS

José Luis Ortega Vidal

(1)

Para entender el hoy resulta estrictamente necesario echar un vistazo profundo al ayer.

La historia también tiene sus reglas.

No es lo mismo pensar en el México colonial para entender al México de las Reformas Estructurales, que asomarse al México de las décadas de los 70s y 80s para bucear en el confuso panorama de la macroeconomía y sus vínculos con los niveles de inseguridad sin parangón del 2008 al 2019.

(2)

Visto desde la entidad veracruzana: Agustín Acosta Lagunes -brillante economista- gobernó Veracruz de 1980 a 1986 y lo hizo mal en algunos aspectos fundamentales y bien en otros.

El suyo fue, pues, un gobierno de claroscuros.

Sus herederos de beneficios directos –intelectuales orgánicos, periodistas, grupos de poder- abrirán los ojos y preguntarán al unísono ¿Cómo te atreves?

Empero, los datos del hoy están ahí: el crimen organizado campea en Veracruz; la entidad presenta severas fallas estructurales y estas problemáticas no iniciaron hace ocho meses aunque en este período continúen, estadísticamente se incremente y también, obvio, afloren.

No podemos descartar los golpes perversos desde las catacumbas políticas que buscan minar al primer gobierno de izquierda en la entidad y abrir así el camino al retorno de la derecha.

Pero tampoco podemos dejar de entender que los dos años de Miguel Angel Yunes Linares en el poder son insuficientes para juzgar el paso de dicho personaje por la gestión estatal donde seis años son estrictamente necesarios.

De Acosta Lagunes es el aforismo y marca discursiva-retórica de la gestión a su cargo: “Veracruz, Granero y yunque de la nación”.

¿En serio Acosta Lagunes creería en una

 valoración semiótica de la frase?

Se le recuerda como un hombre sumamente culto e inteligente.

Era gente del sistema en una época de opacidad, antidemocracia y represión.

Ya no está aquí el nativo de Paso de Ovejas para preguntárselo…

Están, eso sí, los resultados de su trabajo y a esa historia hay que recurrir para conocer a fondo lo que podríamos denominar el “acostalagunismo”.

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Hagamos una comparación:

  1. En materia de inseguridad hubo grupos sumamente violentos en la zona centro-montañosa de Veracruz y su frontera con Oaxaca, cuyos caminos conducen a la región alta del río Papaloapan y su afluente el río Tonto.

Acatlán de Pérez Figueroa del lado oaxaqueño, Omealca y Tezonapa del lado veracruzano constituyen -con otros municipios- una misma área geográfica y cultural con alta marginación social, abuso patronal desde los ingenios contra los cañeros y de los grandes capitalistas hacia los cortadores de la gramínea.

Ahí, hasta la fecha, hay escena que bien pudieron inspirar una pintura de la época esclavista o feudal en Veracruz; como si el tiempo se hubiera detenido.

Esta circunstancia histórica –analizable desde el paradigma del materialismo histórico- explica en parte el surgimiento de la figura de Tomás Sánchez Vitorero (a) “Tomasín”, un pistolero para las autoridades y un héroe según la memoria popular.

Asesinado el 11 de enero de 1978 en el puerto de Veracruz “Tomasín” dejó un legado de violencia e irremediablemente dialéctico en la sierra de Tezonapa.

Con el tiempo la construcción imaginaria de un Robin Hood jarocho pierde elementos dramáticos que una versión literaria demandaría.

Toribio Gargallo Peralta (a) “El toro” apareció en escena como relevo de Tomás Sánchez Vitorero en lo relativo al liderazgo de la banda delincuencial más peligrosa en un área que se extendería hasta Córdoba, Cuitláhuac, Orizaba, entre otros lugares y tendría en Fortín de las Flores y el restaurant “Colorines”, su despacho para cerrar negocios, decidir sobre noches románticas o bien actuar como cacique de horca y cuchillo para eliminar seres humanos.

(4)

A los gobiernos de Fernando López Arias -1968/1974- y Rafael Hernández Ochoa -1974/1980- les correspondió parte de aquella historia.

¿Qué hicieron al respecto?

He ahí otro análisis histórico de fondo aún pendiente.

El paradigma del materialismo histórico vuelve a ser necesario pero también el funcionalismo y el estructuralismo.

Las ciencias sociales todas se requieren para explicar este período y lo que seguiría en Veracruz a la par de lo que ocurrió en el país entero.

Lectura obligada sobre el tema resulta el texto:

La guerrilla en Veracruz y la lucha por la memoria

The guerrilla war in Veracruz and the struggle for memory

Por Gerardo Alarcón Campos (1)

Cito un fragmento:

´La guerra invisible: la guerrilla en Veracruz´

“Según el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, CISEN en su documento “Guerrillas en el estado de Veracruz”, fechado el día 13 de septiembre de 2012, refiere que la única actividad relacionada a grupos guerrilleros en la entidad es la del Ejército Popular Revolucionario, señalando su primera aparición en la entidad en el año de 1996 y sus posteriores acciones militares del día 10 de septiembre de 2007, con la destrucción de 11 gasoductos de Pemex a lo largo del estado.

Sin embargo, esto es incorrecto. La historia de la guerrilla en Veracruz es la historia de diversas insurrecciones que han estado presentes en la entidad, pero silenciada al grado de convertirse en un secreto a voces del cual todos saben algo, pero que es incómodo mencionarlo.”

(5)

Otra lectura obligada es la siguiente:

Veracruz en la historia del narco (1922-2013) VII

Por Arturo García Niño

(Investigador de la Universidad Veracruzana)

Cito un fragmento:

Caería abatido el jefe (2) de la llamada “Sonora Matancera” (apodado así por ser matones o matanceros este grupo delictivo asoló y controló el territorio de la costa cercana a la conurbación Veracruz-Boca del Río y hacia la Cuenca del Papaloapan, así como los municipios cercanos al puerto rumbo a Xalapa por la carretera federal; sus subalternos principales fueron Ignacio Mora y Víctor Rodríguez “La Jaiba”, quien moriría en una balacera poco después que su jefe Lagunes; de Mora nunca más se supo nada) luego de haber sido secuestrado de su finca/rancho “El Cocal”, cerca  del puerto de Veracruz, concuyendo así una vida donde, al igual que en la de Tomás Sánchez Vitorero, la ficción zancadillea a la realidad y termina uniéndolos, como asegura el hijo de “Tomasín” acerca del cómo  el cuerpo de su padre pudo ser trasladado a Córdoba sin encontrar ningún obstáculo por parte de las autoridades:

“Mi padre a través de Felipe Lagunes, tuvo un encuentro con el gobernador Rafael Hernández Ochoa, en donde éste le propuso comprarleun rancho en Argentina y que se retirara de Veracruz, mientras lo pensaba mi padre tenía garantías del gobierno de Veracruz. Prueba de ello es que después el mismo gobierno nos compró todo el ganado.” [Y agrega que] “a nivel estatal había la intención de parar la violencia,ofreciendo a Tomasín borrar su expediente y sacarlo de Veracruz; la Federación se enteró del encuentro que sostuvo con el guerrilleroLucio Cabañas quien se desplazó desde Guerrero para invitar a mi padrea iniciar la insurgencia en la Sierra Negra de Puebla. El ejército lo comenzó a perseguir como un peligro para la estabilidad de la nación.” CONTINUARA.

(1) https://www.comecso.com/ciencias-sociales-agenda-nacional/cs/article/view/1441/177

(2) Felipe “El indio” Lagunes Castillo

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