Para vencer la pandemia debe haber más gasto público en salud; ¿en hospitales o en pruebas de detección?

Arturo Francisco Gutiérrez Góngora

Arturo Francisco Gutiérrez Góngora

Estoy convencido, como ya lo he expresado antes, que ante la situación mundial que hoy vivimos el gobierno federal debe implementar una política contra cíclica a través de un incremento en el gasto público de forma que pueda responder a los retos que enfrentaremos en los meses por venir. También creo que debe ser en proyectos que tengan beneficios netos positivos.

Uno de los sectores en los que se debe incrementar el gasto público es en el sector salud. La pandemia que hoy vivimos hace necesario realizar inversiones en el sector, pero la pregunta a contestar es: ¿en qué debe gastar el gobierno en este sector? ¿En más hospitales? ¿En más pruebas de detección?

Hoy voy a dar mi opinión hacia dónde deben canalizarse los recursos que el gobierno utilizará para combatir la epidemia del coronavirus. Como no soy experto en salud pero sí un estudioso de las estadísticas iniciaré comentando que en mi opinión el contagio no es exponencial sino geométrico.

 Lo que es exponencial es el número de casos que vamos tomando como ciertos, es decir, los casos que las autoridades de salud confirman como contagiados. 

Se estima que el virus puede instalarse en una persona y ella puede mostrar síntomas en un periodo de entre 10 y 14 días. Una persona con el virus camina en su comunidad ese periodo contagiando al resto pero él por sí mismo ya es un número que debería contar en la estadística de contagiados. 

Así, entre el día 10 al 14 posterior al contagio se convierte en estadística real cuando las autoridades sanitarias confirman que tiene el virus. Ese mismo día se confirman casos de personas contagiadas en el mismo lapso pero no necesariamente en el mismo día. Esto hace que las estadísticas estén mandando una señal equivocada a la autoridad. 

Los datos que hoy vemos muestran un comportamiento exponencial debido a que no se conoce exactamente la fecha en que la persona contrajo el virus, lo que significa que el dato que muestra la autoridad sanitaria no es preciso y sobrestima a las personas afectadas. Esto es válido cuando se desconocen los mecanismos de contagio y la forma en que evoluciona el virus. Una vez que los expertos en salud obtienen datos más precisos como el origen, el tiempo que permanece en el organismo, cuándo presenta el paciente síntomas, permite que el análisis estadístico sea más exacto. 

Entonces la única forma de precisar cuándo una persona se encuentra contagiada es realizando pruebas masivas y así podremos saber exactamente los contagiados y los días en que se contagiaron aun y cuando no presenten síntomas.

Si el gobierno solo hace pruebas a los que con una alta probabilidad ya tienen el virus no está tomando medidas de prevención. Si además de realizar las pruebas a quien ya presente los síntomas las realiza a personas de alto riesgo que son asintomáticas evitaría en mayor medida la propagación del virus y por tanto podría determinar de una forma más exacta la curva de contagio.

Si la decisión es más hospitales o más pruebas la respuesta que considero correcta es hagamos miles cientos de miles de pruebas y con eso resolveremos una parte importante de los contagios y tendremos más certeza para conocer su comportamiento.

La política pública de salud debe canalizarse a donde vaya a lograr resultados más eficientes y desde mi óptica es realizando pruebas. Con ello me uno a los comentarios vertidos por Héctor Aguilar Camín en su columna de Milenio del día de hoy que titula el Misterio Alemán (https://www.milenio.com/opinion/hector-aguilar-camin/dia-con-dia/el-misterio-aleman).

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