Paté de Fuá: reencuentro con Xalapa

Cecilia Munoz

Cecilia Muñoz 

Polisemia 

“¡No te preocupes, mi amor, a todos nos ha pasado!”, exclamó una chica de la primera fila, dejando caer lánguidamente su cabeza sobre el hombro de su novio. Yo no sé si realmente a todos nos ha pasado descubrir que el barrio de nuestro primer amor se ha convertido en un supermercado o si tal vez la muchacha pensó que la explicación de Yayo González sobre su canción “El supermercado” era en realidad una gran metáfora acerca del tiempo, sus inevitables transformaciones y la nostalgia de lo irrecuperable… ¡Pero qué le voy a cuestionar a alguien que con tanta emoción se dejó llevar por el hechizo de Paté de Fuá!

Eran las 10:00 de la noche en el Tierra Luna. La cita estaba anunciada desde un mes antes y la expectación de esas semanas se sentía entre el público. ¡Tres años tenía que el grupo no se presentaba en Xalapa! Para el reencuentro, tan emotivo como divertido, se congregó un universo de todas las edades y estilos: desde los jóvenes más casuales hasta los mayores más elegantes llenaron el café teatro, hasta el punto que algunas mesas tuvieron que ser compartidas por quienes las habían reservado con anterioridad. Nada grave: la noche no estaba para mezquindades.

El concierto inició con “El Extranjero”, la cuarta canción de su último disco, Película Muda, a la que siguió una selección de éste. No faltaron, por supuesto, los éxitos de sus anteriores trabajos: la mencionada “El supermercado”, “Boquita pintada”, “El tren de la alegría”, “Celoso y desubicado” (la canción del cabrón que aún no ha ido a terapia, definió Yayo), “La Colegiala”, “Sin razón ni despedida”, “El fantasma enamorado” y la muy solicitada “Muñeca”.

Además, Xalapa tuvo el honor de ser la segunda ciudad que escuchara en vivo su nuevo lanzamiento: “Estos celos” (“es como la continuación de ‘Celoso y desubicado’, cuando el

cabrón ya fue a terapia, pero todavía no entiende”, explicó Yayo, provocando la risa de los asistentes), parte de su próximo álbum de covers: “Mujeres ajenas”.

La música de Paté de Fuá es, de acuerdo con sus propias palabras, una mezcla de estilos casi olvidados: tarantelas, dixieland, musette, tango y jazz. El resultado es un ritmo distinto a prácticamente todo lo que suena en la radio, propio para la ensoñación, pero también para el baile y la alegría, como nos demostró Luri Molina, en el contrabajo, con sus movimientos hilarantemente sexis.

Este 16 de febrero, Xalapa vivió en emocionante reencuentro con Paté de Fuá, una noche que muchos recordaremos con afecto, incluso si el lleno total provocó que el servicio de la cocina se retrasara… todo el concierto. Pero el mezcal estaba bueno y la música, mejor. Barriga vacía, pero corazón contento.

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