Por dónde comenzar a leer la Biblia

Por dónde comenzar a leer la Biblia

Presbítero José Manuel Suazo Reyes

Ahora que estamos todavía al inicio del mes de septiembre hacemos una pequeña reflexión sobre la Palabra de Dios en General, esto debido a que en el mundo católico, este mes es conocido como el mes de la Biblia, entre otras cosas porque es el mes en que celebramos a San Jerónimo, uno de los cuatro doctores de la Iglesia Latina, padre de las ciencias bíblicas y traductor de la Biblia al Latín.

No es que septiembre sea el único mes del año en que la iglesia pone la atención en la palabra de Dios, de ninguna manera, pues la Palabra de Dios está a la raíz de toda la acción evangelizadora de la Iglesia y es la que nutre su vida, su doctrina y todas sus acciones pastorales. Septiembre es ocasión para resaltar uno de los tesoros más grandes confiados a la Iglesia Católica, el tesoro maravilloso de la Palabra de Dios.

Recordamos en primer lugar que la Palabra de Dios antes que ser un libro es una persona. Por ello el encuentro con la Palabra de Dios es el encuentro con Jesús vivo. Jesucristo es la Palabra de Dios que se nos ha revelado para manifestarnos la voluntad de Dios y enseñarnos el camino de la salvación. El evangelista San Juan dice al comienzo de su Evangelio “En el principio era la Palabra, la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios” (Jn 1,1). Más adelante el mismo evangelista señala que “la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros” (Jn 1, 14). Por lo tanto, entrar en contacto con la Palabra de Dios es entrar en contacto con Jesucristo que vive en su Iglesia.

Conocer y amar la Palabra de Dios, es conocer y amar al mismo Cristo. San Jerónimo solía decir: Ignorar las Escrituras es ignorar al mismo Cristo. También es bueno recordar que para la Iglesia Católica, la Palabra de Dios está contenida en la Sagrada Escritura y en la Tradición viva; Dios nos habla no solo con la Biblia sino también con la vida. En este sentido Biblia y Tradición de la Iglesia son dos formas que tiene la Palabra de Dios para darnos el mensaje divino. Biblia y Tradición eclesial son como dos expresiones de la misma y única fuente divina que se ha revelado para salvarnos. Dios es la única fuente de la Biblia y de la Tradición.

Son muchas las iniciativas que se pueden llevar a cabo para dar realce a la Palabra de Dios, o para buscar que todos la conozcamos mejor y sobre todo para que la Palabra de Dios sea la que inspire nuestras obras y pensamientos. En primer lugar están los cursos bíblicos que se ofrecen en nuestras parroquias o centros de catequesis, también están las prácticas de la lectura orante de la Palabra de Dios (Lectio Divina) donde junto con el conocimiento del texto sagrado, la persona ora con la Palabra de Dios.

Desde luego están también los círculos bíblicos donde un pequeño grupo va escudriñando el mensaje de la Palabra de Dios, se encuentra además la Biblia Peregrina en los hogares donde algunos hermanos llevan de casa en casa la Sagrada Escritura, la colocan en un lugar visible y enseñan a orar con ella, hay hermanos que organizan el desfile de la Biblia con representaciones de pasajes bíblicos, también están los cursos bíblicos infantiles, en fin muchas actividades que cada parroquia o rectoría puede organizar, promover o fortalecer para que la Palabra de Dios llegue a todos los hogares. Todo esto responde a la Animación Bíblica de la Pastoral del Pueblo de Dios.

Septiembre puede ser la ocasión para entronizar la Palabra de Dios en los hogares, es decir colocar la Biblia sobre un pequeño altar en algún lugar de la casa; es recomendable que sea un lugar visible y digno. Esto permitirá que literalmente la Palabra de Dios esté al alcance de todos. Todos en la casa puedan hojearla, y desde luego dedicar un tiempo del día para leer algún párrafo de la misma.

Para leer la Biblia, es bueno comenzar por lo que nos es más conocido. San Agustín en su libro De Doctrina Christiana, solía decir que para entrar al mar es recomendable hacerlo por medio de los ríos. La Biblia fue escrita en un arco aproximado de 10 siglos, por lo mismo han sido muchos los agiógrafos que han intervenido; literariamente hablando es expresión de una cultura y contiene muchos géneros literarios; en su interior nos encontramos con libros muy interesantes y pasajes difíciles de entender. Por ello la recomendación del obispo de Hipona, conviene introducirse a la Biblia a través de los pasajes más conocidos. De ahí que sea bueno comenzar la lectura Bíblica por alguno de los evangelios.

En este mes de septiembre, podemos proponernos leer al menos uno y si es posible los 4 evangelios para tener una mirada de todo el conjunto; leer además las hermosas cartas de San pablo o las del resto de los apóstoles; más tarde uno podrá incursionar en el mundo del Antiguo Testamento. Para quien dedica poco tiempo a la lectura, también hoy existen versiones auditivas de la Biblia, de modo que mientras se hace algún ejercicio, se camina o se maneja uno puede escuchar y conocer la Palabra de Dios escrita. Lo importante es que el mes de la Biblia no pase sin que nos hayamos acercado más a la Palabra de Dios.

Que la Palabra de Dios que es fuente de vida, nos anime a todos, ilumine nuestro caminar y sea como una luz que nos guie por los senderos de la vida. Que la Palabra de Dios nos acompañe, nos fortalezca y nos transforme (7/09/2014).

(El Pbro. José Manuel Suazo Reyes es el Director de la Oficina de Comunicación Social de Arquidiócesis de Xalapa.)

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