Primeros 100 días

Jose Valencia Sanchez

ADELANTE

Pepe Valencia

Nunca falta un “garganta profunda” criollo intentando sorprender con rumores sin fundamento o filtrando una primicia relevante. Esto vez tomaré con todas sus reservas esta hipótesis, que más bien parece una fantasiosa historia de política ficción inventada por enemigos de Andrés Manuel López Obrador:

–Estos primeros 100 días son apenas el comienzo de un mandato que pretende ir más allá del sexenio. Por ello tantas concesiones a los militares, que no sólo se encargarán de la seguridad pública sino de administrar el nuevo aeropuerto y llevar a cabo quién sabe qué otras tareas, a cambio de respaldar al presidente.

–Habrá abundantes apoyos económicos a adultos mayores, estudiantes, ninis, mujeres y en general a millones de pobres; se combatirá la corrupción y la impunidad y se exhibirá todo lo negativo que hicieron anteriores gobiernos para demostrar que el único incorruptible es el actual.

–Se borrará el pasado priista y panista y a partir de la cuarta transformación se reescribirá la historia para que haya un antes y un después de López Obrador, el más querido, el mejor, el más honesto de los presidentes habidos en México.

–Gobernará con la Biblia en la mano y en el corazón, con referendos, conferencias diarias de prensa, revocación de mandato o consultas ciudadanas. Por decreto corregirá males y expulsará demonios.

–¡Ay de aquellos políticos traidores y de los que no se alineen, hayan votado a favor o en contra de MORENA! El presidente jamás se equivoca. Es infalible y perfecto. Se someterá a la revocación de mandato a mitad del sexenio y

habrá de ser ratificado por unanimidad –ya lo decretó–, sin ningún voto en contra.

–Ahí se verá en 2024 si el pueblo decide que continúe o no en la presidencia.

–Lo más seguro es que, al constatar los mexicanos que AMLO ha cumplido lo prometido, que en México ya no existirá corrupción y que seremos una potencia mundial, le exigirán que se reelija y como el pueblo manda, aceptará continuar como presidente… tal vez vitalicio.

En los años 70 hubo un presidente, Luis Echeverría –todavía vive–, que no sólo soñó con el Premio Nobel de la Paz y con la secretaría general de las Naciones Unidas, sino con la mismísima reelección. ¿Por qué AMLO no aspiraría a servir más tiempo a México? Seis años son muy pocos. Parece ficción… y lo es. ¡Me canso ganso!

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