Profesionistas veracruzanos huyen debido a la delincuencia

Es engañoso decir que han bajado los índices de inseguridad. Lo que pasa es que las víctimas no denuncian porque desconfían de las autoridades. Ya lo he comentado.

La semana pasada, el médico Salvador Sánchez Díaz, de Minatitlán, a través de las redes sociales, ante la imposibilidad de hacerlo personalmente, se despidió de sus pacientes.

A la distancia, les anunció que había tenido que emigrar de su tierra natal debido a hostigamiento y extorsión por grupos de delincuentes locales “que se hacen pasar por miembros de la delincuencia organizada”.

Se quejó: “A pesar de la solicitud de auxilio a las autoridades, no encontré el eco necesario y ello ponía en alto riesgo mi integridad y la de mi familia, por lo que no tuve otra opción que poner distancia de por medio”. No es el único médico que lo ha hecho en el sur del Estado.

Según el presidente, sabe bien lo que está sucediendo. Ya veremos qué solución efectiva ofrece, si es que lo hace. De él se espera ahora, porque en el nivel estatal, la credibilidad respecto a las autoridades está por los suelos. No ha sido la oposición, no ha sido la prensa la que ha hablado de lo complicada que está la situación en el Estado por la inseguridad: ha sido el propio presidente, de Morena.

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