Qué se pueden esperar nuevos funcionarios de la CONAGUA de Xalapa

A partir del viernes pasado, 60 trabajadores de la Dirección General y “áreas sustantivas” de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) iniciaron formalmente labores en Xalapa, como parte de la descentralización de dependencias federales acordada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Se trata de la migración de una dependencia federal, aunque no es la primera: en la primera mitad de los años 70, en el gobierno de Luis Echeverría, se descentralizó hacia la capital de Veracruz el entonces Instituto Mexicano del Café (Inmecafé).

Llegaron decenas de familias para las que se creó ex profeso la Colonia Inmecafé. Muchos se adaptaron y se quedaron a vivir en Xalapa y otros se regresaron a la Ciudad de México en poco tiempo (el Inmecafé desapareció después envuelto en escandalosos actos de corrupción).

A la gente que ha llegado tiene que dársele la bienvenida y desearles lo mejor. De suyo el pueblo veracruzano es hospitalario y todo lo que vengan a aportar debe ser bien recibido y, además, alentado. Mejor si vienen a impactar positivamente la alicaída economía veracruzana.

¿Llegan al paraíso o al infierno? Creo que más a lo primero que a lo segundo. Podrán respirar aire limpio (hasta se pueden enfermar, acostumbrados como están al smog que obliga a decretar contingencias ambientales en la Ciudad de México) e ir a la playa y poder regresar a sus casas el mismo día (será toda una novedad para ellos, incluso tener más cerca el carnaval del puerto ya en puerta).

No extrañarán la vida cultural porque Xalapa tiene lo suyo: sinfónica, galerías, teatro, artes plásticas, literatura, librerías (muchas), música folclórica, popular, talleres de danza y baile de todo tipo, en fin. Tampoco las buenas escuelas. Curiosamente, tampoco extrañarán los embotellamientos, porque aunque minis pero ya los padecemos.

Tampoco extrañarán la inseguridad, aunque en Veracruz es mayor y los descuartizamientos frecuentes en el Estado seguramente los pondrán en guardia. Vivirán con nosotros el vía crucis diario por los baches-hoyancos-cráteres. Pero las distancias que recorran serán mucho, pero mucho más cortas que en la CDMX. Vivirán con menos presión y menos estrés.

Cabe recordar que la primera dependencia federal que se descentralizó fue la Secretaría de Cultura, a Tlaxcala, desde el 10 de enero de 2019, pero seis meses después se comprobó que en el llamado Palacio de la Cultura (la sede) solo operaba el titular de Comunicación Social de la dependencia y se decía que había cinco empleados más pero nadie sabía de ellos. O sea, todo un fracaso.

Por eso mismo será interesante lo que ocurra con Conagua en Xalapa, que puede ayudar a acelerar la descentralización de dependencias, como quiere AMLO.

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