Sí a la vida, es un derecho fundamental

Sí a la vida, es un derecho fundamental

Pbro. José Manuel Suazo Reyes

La situación que estamos viviendo en nuestro Estado de Veracruz en términos de seguridad, donde la cultura de la muerte se sigue manifestando en atentados contra la vida y los derechosde los demás a través de homicidios, secuestros, extorsiones y todo tipo de agresiones por las personas, nos preocupa como Iglesia y nos lleva a levantar nuestra voz para decir sí a la vida.

Aplaudimos la iniciativa de ley que fue presentada ante el H. Congreso del Estado de Veracruz, el pasado 15 de enero de 2015 a través de una comitiva donde se pide que la Vida humana sea respetada desde su concepción hasta su desenlace natural. Esta comitiva representa a miles de familias que aman la vida, la respetan y la consideran como un derecho fundamental. Apoyamos esta iniciativa, nos solidarizamos con estos principios y seguiremos contribuyendo con la cultura de la vida. Nos complace además que el pasado 22 de enero, esta iniciativa ya fue turnada a tres comisiones: la Comisión de Derechos Humanos, la Comisión Permanente de Igualdad de Género y la Comisión permanente de Justicia y Puntos Constitucionales para su revisión y dictaminación. Nos auguramos que no se detenga este proceso, que triunfe la humanidad y el bien común.

Los avances de la cultura de la muerte sólo se explican como fruto de una ceguera espiritual y embotamiento de la mente que ha sido nublada por intereses mezquinos; una crisis de moralidad donde priva el individualismo y la cultura relativista. Es eso lo que lleva al desprecio de la vida humana, a reafirmar posturas egoístas que solo buscan su autoreferencialidad y conveniencia.

La vida humana es un bien de carácter fundamental; es el presupuesto para cualquier otro bien humano, sin el derecho a la vida, ningún otro bien sería una realidad. Por eso la defenderemos siempre. No faltan aquellos que sostienen que la vida humana sólo tiene sentido y es digna cuando cumple cierto nivel de calidad, y que hay vidas que no merecen ser vividas. Hay quien piensa que algunas vidas son tan discapacitadas o debilitadas que es un error dejarlas existir. Quien así piensa y se comporta, considera que lo importante no es la vida en sí misma, sino la calidad de vida. De modo que solo merecen ser vividas las vidas que ofrecen un cierto nivel de bienestar.

Ante estas posturas reduccionistas, se debe recordar que la vida humana vale en sí misma y no está ligada al vigor físico, ni a la juventud, ni a la salud física o psíquica. La vida es un bien fundamental; sin este bien no existe ningún otro. Por ello no hay que dar tanto valor a expresiones como «útil, «inútil», «gravoso», «deseado», «no deseado». Cada persona es un fin en sí misma y nunca un medio para otros fines. Por eso toda vida humana es digna y merecedora de protección y respeto; su valor no puede medirse por la satisfacción que produce ni por su nivel de bienestar.

La vida tiene sentido incluso en medio de los sufrimientos y humillaciones más terribles. Toca a cada persona descubrir ese sentido. Cuando se encuentra, no importan las circunstancias por muy tristes y dolorosas que sean. Aún en las experiencias más amargas la vida humana mantiene un sentido, así lo entendió el Psiquiatra Austriaco Víctor Frankl, que estuvo preso en campos de concentración nazis, y pudo constatar que los más aptos para la supervivencia no eran los más fuertes físicamente sino los que le encontraban sentido a su vida.

Cuando hablamos de derecho a la vida queremos decir que la vida sea respetada y protegida en este caso desde el momento de la concepción hasta su desenlace natural; el derecho a la vida es un derecho de todo ser humano. Se trata de la inclinación natural a permanecer en el ser, proyectada en el campo moral comprende el deber de vivir, jurídicamente hace referencia con la facultad de impedir cualquier agresión contra la vida y en poder mantenerla o conservarla.

Estas breves consideraciones, nos permiten afirmar que la defensa de la vida humana va más allá de creencias o confesiones religiosas, afiliaciones políticas o nacionalidades. Defender la vida humana no es exclusivo de un credo religioso sino de todo ser humano. Por ello nos auguramos que también otras instituciones, sectores de la sociedad y grupos se solidaricen con esta iniciativa de ley que es un bien para todos; la defensa de la vida no es privativo de un grupo o sector de la sociedad, es de todos. El hecho de que ahora podamos hacer estas reflexiones se debe principalmente a que fuimos recibidos en este mundo, amados y respetados por nuestros padres; de otra manera no hubiéramos existido. Defiende la vida humana desde el momento de la concepción quien reconoce el valor de una persona y quien aprecia al ser humano (25/01/2015)..

(El Pbro. José Manuel Suazo Reyes es el Director de la Oficina de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa.)

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