Terrorismo en Coatzacoalcos

Brenda Caballero

Números Rojos

Brenda Caballero

No acabo de reponerme de la impotencia y coraje de los asesinatos de Sandra ahorcada con un cinturón por su pareja, Ana acuchillada en Tihutlán también por su concubino, Erika baleada cuando caminaba en una de las calles de  Coatepec, la mujer supuestamente asesinada por su esposo e hijo, cuando ayer Mirian fue baleada en pleno centro de San Andrés Tuxtla.

Si ya de por sí Veracruz ocupa los primeros lugares en los feminicidios, el martes fue totalmente negro, pues un grupo armado entró al table dance “Caballo Blanco” en Coatzacoalcos pidió a todos los presentes que se tiraran al piso, roció gasolina sobre ellos y aventó bombas molotov. Hasta el momento han muerto 28 personas y otra docena se encuentran gravemente heridas. ¿A poco esto no es totalmente un acto terrorista?

Y no es que sea exagerada o alarmista, pero si analizamos la definición de Terrorismo de Jean-Marie Balencie  como “Una secuencia de actos de violencia, debidamente planificada y altamente mediatizada, que toma deliberadamente como blanco a objetivos no militares a fin de crear un clima de miedo e inseguridad, impresionar a la población e influir en los políticos con la intención de modificar los procesos de decisión (ceder, negociar, pagar, reprimir) y satisfacer unos objetivos (políticos, económicos o criminales) previamente definidos”, lo de Coatzacoalcos fue totalmente un acto terrorista.

Y sí, es tan grande el terror que se vive en aquel municipio que ya los locales que están en el Boulevar no abren sus puertas, los comerciantes han decidido cerrarlos y hasta han migrado a otros estados o municipios.

Ya no se puede confiar en nadie, incluso los primeros indicios de la investigación mencionan que algunos sicarios llegaron a bordo de un taxi y un vehículo particular, que amagaron a un guardia del lugar y entraron al lugar generando confusión, pues algunos hasta pensaron que era una revisión de rutina.

No se usted, pero desde mi punto de vista más que condenar los hechos, y unirse para buscar a los responsables de la masacre el asunto se ha politizado.

Se volvió a revivir el pleito entre el gobernador del estado Cuitláhuac García Jiménez y el fiscal del estado Jorge Winckler Ortiz. El primero señalando que la Fiscalía del Estado había liberado al presunto autor material apodado “La Loca” mientras que el segundo indicó que el organismo a su cargo jamás lo había hecho. Qué todo era culpa de la Fiscalía General de la República.

Sin embargo nadie habló del poder judicial de que el ministerio público no hizo su trabajo, pues si el supuesto culpable apodado “La Loca” ya tenía antecedentes en otros años, la autoridad debió vincularlo a proceso por dichos antecedentes y más que ya lo tienen detectado como el cabecilla del CJNG.

Aunque para complicar más el panorama “La Loca” ya salió en un video casero y se deslinda de la masacre ¿entonces? ¿quién es el culpable?

No sé cuántas veces ya he escrito que es necesaria la unión de poderes, de instituciones, sin partidos ni colores, porque esa guerrilla entre el Fiscal y el Gobernador no ayuda a los veracruzanos, más cuando estamos en los primeros lugares de feminicidios y violencia.

Esa división y pleito político lo único que genera es impunidad y que la delincuencia haga de las suyas.

De verdad ese pleito es desgastante y no abona en nada a que los veracruzanos nos sientámos seguros, la población está cansada de escuchar declaraciones sin sentido, está cansada de que la extorsionen, de que le roben, de que la levanten, de que tenga que enterrar a un familiar asesinado y de que las autoridades competentes no hagan nada al respecto. En pocas palabras ¡vivimos con terror!

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