Veracruz, entre dos Yunes y un Cuitláhuac

Alejandro Aguirre

Al respecto…

Por Alejandro Aguirre Guerrero

No me voy a complicar, a estas alturas, lo más acertado sería decir que la Gubernatura de Veracruz pasó de ser una elección de trámite, a un asunto entre dos Yunes y un cachorro de AMLO. Lo que al principio parecía sólo un pase de estafeta de padre e hijo, ha tomado tintes de batalla a “tercios”.

El éxito de Miguel Ángel Yunes Márquez depende en gran medida de los aciertos y errores de su padre. Si el ex alcalde de Boca del Río acaba ganando, será, en buena medida, una victoria del actual Gobernador, y si pierde, también. La fama (buena o mala) que tiene “Miguel Junior” no es propia, es herencia paterna, deberá trabajar para no ser sólamente “el hijo del Gobernador”.

Si el PAN logra mantener su hegemonía en los municipios de Boca del Río, Veracruz, Medellín de Bravo y Córdoba, además de la ya evidente adhesión de San Andrés Tuxtla con su alcalde independiente, tendría buena parte de la elección avanzada. No olvidemos que la conurbada Veracruz-Boca del Río “mata” el padrón electoral de un amplio sector del estado.

Ahora bien, si el otro Yunes, el del PRI-Verde (sin Panal), quiere competir contra la avalancha panista y el crecimiento de Morena, deberá ganar municipios grandes en número de votantes, como lo hicieron sus contrincantes en la pasada elección, de poco le servirá vencer en 10 ó 15 pequeños. Un “Boca del Río” supera buena parte de “mini victorias”.

José Yunes Zorrilla no es mala apuesta del PRI en su intentona por recuperar el poder, pero para lograrlo necesita dos cosas: primera, el apoyo total de su “tío”, Héctor Yunes Landa, quien en el papel podría haber recogido más votos que el propio “Pepe”; segunda, entender que Javier Duarte seguirá vigente en la mente de los veracruzanos, y no porque el cordobés continúe siendo importante, sino por la coincidencia temporal de su proceso legal con la “gran elección”.

Actualmente, en Veracruz se gana con argumentos y agresividad para defenderlos, tanto en el debate como en lo verbal. José Yunes deberá despojarse de su fama de “caballero de la política” para convertirse en un “caballero agresivo y entrón”. No podrá competir si continúa siendo el de siempre, el amable y caballeroso Pepe; al menos no con los adversarios que tiene enfrente.

AMLO decidió que Cuitláhuac García busque de nuevo ser Gobernador. En esta ocasión, el académico resulta más peligroso para ambos Yunes, ya no será primerizo y tendrá como respaldo un probable “efecto dominó”, cortesía de la campaña que efectúe el tabasqueño. El diputado federal con licencia logró más de 800 mil votos en su primera elección, ¿cuántos más podría obtener en esta ocasión?

Yunes Márquez no es Yunes Linares, pero tiene su respaldo; José Yunes no es Héctor Yunes, pero tiene su respaldo; Cuitláhuac García no es AMLO, pero tiene su respaldo. Se viene la batalla por la Gubernatura de 6 años, la “grande”, la “buena”, la “joya de la corona”, misma que se resolverá en “tercios”, y seguramente, en los tribunales.

Otto Granados y la SEP

Atinado nombramiento de Otto Granados para cerrar los trabajos en la Secretaría de Educación Pública. Además de su exitosa carrera política, tiene un nutrido currículum en el sector educativo, en donde logró su primer puesto de relevancia como Secretario Particular del Secretario de Educación, Jesús Reyes Heroles, ahí estuvo hasta el día en que falleció el veracruzano. Ha publicado más de mil artículos en medios de comunicación de México, España, y varios países de América; es autor o coautor de más de 15 libros.

Granados Roldán no es ningún improvisado en el sector educativo; con su llegada a la SEP corona una exitosa carrera que inició muy joven, a los 26 años, en esa misma dependencia.

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