Celebro formar parte del Censo de Periodistas por cuenta propia

Jesus Antonio Reyes Gonzalez

Celebro formar parte del Censo de Periodistas por cuenta propia

Por Antonio Reyes

Fue en la infancia, como a los 10 años, cuando de manera consciente comencé a ojear periódicos que tenía a la mano en casa, gracias al oficio de mi padre, quien por su trayectoria periodística en diferentes administraciones dirigió la Dirección de Prensa en el área de Comunicación Social del gobierno estatal, por lo que recibía a diario ejemplares estatales, nacionales e internacionales.

Recuerdo que de cajón era leer el extinto Política y la revista Siempre, posteriormente, cuando no se veía venir la era digital, los impresos del Reforma, Excelsior, Milenio y El Universal, también El País e incluso la revista Newsweek y The New York Times.

No había computadoras, tablets, teléfonos inteligentes, pantallas, internet, apps, canales de YouTube, Tik Tok, Facebook, ninguna otra fuente de información más que los periódicos, revistas y enciclopedias físicas.

Lo anterior me permitió ir conociendo quiénes eran los funcionarios, los partidos políticos, por supuesto que también no me perdía la sección de Sociales del Diario de Xalapa para ver a la “gente bonita”, así como Deportes para seguir cualquier novedad de la Tiburomanía, es decir, desarrollé inconscientemente la necesidad de estar siempre informado de todo un poco, porque también me detenía en la sección Policiaca y en Oportunidades.

Desde entonces mi vida giraba en torno a la información. Mi primera carrera profesional fue la de Comunicación Publicitaria y Empresarial, muy alejada de la de Ciencias de la Comunicación o Periodismo; no llevé materias, como tal, de redacción o sus géneros, ni de reglas gramaticales, y al finalizarla, para ser honesto, no sabía qué hacer con esta Licenciatura porque no había sido capacitado ni para empezar a reportear.

Mi primera experiencia laboral fue en la administración pública estatal donde pude servir a varios funcionarios a quienes les aprendí de su talento y a otros de sus errores, también colaboré para varios candidatos a distintos cargos haciendo uso inmoral de todos los recursos públicos cuando no había restricción alguna y así seguí acumulando conocimiento invaluable que me fue dando sentido común.

Desde luego que de todas las experiencias profesionales y de las personalidades con las que trabajé, lo más valioso fue escuchar sus visiones respecto a la función de la prensa, así como su trato a ella.

Un día, las circunstancias me impidieron seguir disfrutando del erario público con todas sus prestaciones y privilegios, y luego de un largo proceso de aceptación retomé la Comunicación, ahora con un Diplomado en Periodismo de Investigación patrocinado por el CIDE y la Fundación Ford, teniendo como compañeros y maestros a Raúl Olmos, Daniel Lizárraga y Ricardo Raphael, entre otros, lo que me dio mucha seguridad.

Al finalizar, lleno de entusiasmo, acudí a cubrir mi primera conferencia de prensa al Café La Parroquia en Xalapa, donde para mi suerte, en medio de muchos reporteros que había por lo atractivo del tema político del que hablarían, uno de ellos expresó entre empujones de quienes acercaban sus grabadoras, teléfonos y cámaras: “como que hay mucho pendejo aquí que no son reporteros ni tienen nada que ver”, esquivando yo la pedrada y metiéndome más para que no quedara duda de que yo no me ponía el saco.

Posteriormente, al ir conociendo y teniendo la oportunidad en varias ocasiones de estar presente en reuniones con algunos directores, propietarios de diversos medios y columnistas, fui escuchando ocasión tras ocasión, uno por uno, sin que los demás oyeran, cómo casi todos ellos expresaban a viva voz ser los más chingones periodistas de Veracruz, nadie por encima de ellos, mentalizándome de que este oficio está lleno de ego y soberbia desmedida, y de que necesitaría constantemente de valor para seguirlo haciendo, porque el ambiente no era nada fácil.

Tampoco me pasó desapercibido leer a comunicadores locales expresando su desacuerdo y afirmando que nadie puede ejercer el oficio sin haber cursado una determinada Licenciatura, incluso manifestando sus propias definiciones de lo que un periodista debería ser, aprovechando su experiencia para juzgar y hacer mella de los novatos, muchos de los cuales no resisten y desaparecen aunque no se hayan visto en medio de verdaderos ataques y campañas de desprestigio que suelen activarse por encargo cuando algún periodista mercenario acepta hacerlo a cambio de un pago hecho por alguien a quien le molestó su trabajo.

Innegablemente es muy común en este ámbito encontrar gente que se considera poseedora de la verdad y razón absoluta, de las mejores fuentes, de las mejores relaciones, de las exclusivas y que también actúa como si nadie tuviera derecho a iniciarse en este oficio. Pocos tienen la humildad para formar principiantes y pocos la disposición para mantenerse en la formación que paga más con experiencias de vida que con efectivo.

Debido a ello, rompiendo todas las reglas de la vieja escuela, inevitablemente, sin su consentimiento y ciertamente con muchas carencias intelectuales propias de la experiencia ortodoxa, pero que se obtiene haciendo camino, se asoman caras nuevas, con diferente forma de pensar y ver las cosas, con capacidad de comunicarse con las nuevas generaciones, a su modo, con sus palabras, en sus canales, que conquistan un nuevo segmento de audiencia que solo está dispuesta a dedicar un minuto de atención a las noticias y a la que en 10 segundos debes atraer su atención para que en un máximo de 30 hayan captado lo más importante, segmento que en automático segrega cada vez más a los comunicadores tradicionales.

A esas caras nuevas intento pertenecer yo, quien me esfuerzo día a día preparándome para poder servir bajo las condiciones antes mencionadas, por lo que con mucha emoción celebro haber sido uno de los ocho periodistas veracruzanos autorizados para ser beneficiado en el Censo de Periodistas por cuenta propia que podrán incorporarse al IMSS, que en estos momentos de incertidumbre laboral me alienta a no desistir en una etapa histórica que demanda una avalancha de nuevos periodistas.

@kunoreyes

Enlaces de interés