¿Existirá ya un pacto entre los Yunes y Morena para el 2024?

En el puerto de Veracruz, uno de los atractivos emblemáticos, el Acuario, fue clausurado ayer de manera total, temporalmente, en forma sorpresiva y sospechosa por la Procuraduría de Medio Ambiente (PMA).

En una declaración del polémico titular de la PMA, Sergio Rodríguez Cortés, dijo que la clausura obedeció a una denuncia mediática por una fiesta privada que se realizó en sus instalaciones el 27 de diciembre de 2019, pero su dependencia realizó una primera inspección hasta enero de este año (o sea, dos años después) en la que se hallaron anomalías, aunque no mostró ninguna prueba. Expresó que no estaba “denunciando nada”, que “hay incertidumbre” y que “se puede presumir que hay tráfico de especies”, o sea, como decía Pancho Villa, primero fusilo y luego viriguo.

La clausura resulta sospechosa porque desde aquel 27 de diciembre de 2019 el Gobierno del Estado puso en su mira el famoso atractivo. Publicó entonces, en su cuenta de Tweet, con el escudo oficial, un “posicionamiento” que decía: “Lamentamos el manejo del Acuario de Veracruz con intereses particulares. Revisaremos el reglamento que lo opera y responsabilidades del Consejo de Administración privado”. Sin embargo, nunca se supo que se haya hecho, o que si se hizo cuál fue el resultado.

Ayer también en forma sorpresiva, viendo el burro se le ofreció viaje, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez aprovechó la clausura para anunciar que su gobierno intervendrá en la administración, o más bien en su manejo, porque ya forma parte de ella, aunque su inmediata reacción sugiere que ya esperaba la acción para actuar, esto es, que Rodríguez Cortés procedió por instrucciones suyas.

Pero lo sorpresivo también fue que la presidenta municipal del puerto, la panista Patricia Lobeira Rodríguez de Yunes, guardó absoluto silencio, cuando pudo haber pedido a la PMA que reconsiderara su decisión para no afectar el atractivo y a los turistas que viajan al puerto para, entre otras cosas, poder conocerlo, independientemente de que se realice una investigación profesional y se castigue al responsable o a los responsables si de verdad hay anomalías, o bien que se pida a los administradores que las corrijan y que rindan cuentas para que todo quede aclarado.

El silencio de la alcaldesa refuerza las versiones que corren en el puerto de que el grupo político al que pertenece, que encabeza su suegro el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares (ella es esposa de su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez, excandidato –perdedor– al gobierno del estado), llegó a un acuerdo (o sea, se habría sometido) con el gobierno de Morena para jalar juntos rumbo al proceso electoral de 2024, a cambio de que los dejen de hostigar y se olviden de las denuncias que hay en su contra por diversos presuntos ilícitos.

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