Hugo Vega Morales

Sergio Gonzalez Levet

Sin tacto

Por Sergio González Levet

—Sí, compadrito, apenas me mejore un poco nos vamos a desayunar con los amigos. Seguro que la próxima semana nos veremos, en el lugar de costumbre…

Nunca se puede saber y ni siquiera imaginar el dolor que viene cuando te das cuenta de que estabas escuchando las últimas palabras de un amigo querido, pero hace dos días platiqué para nunca más con el licenciado Hugo Vega Morales, quien apenas unas horas después estaba entregando su alma al creador y culminaba una vida plena y productiva, en la que siempre tuvo un lugar preponderante el amor al prójimo, el servicio a los demás.

Uno de los males cruciales de esta vida moderna y de este siglo imposible, el deterioro renal agudo, pudo con el organismo de este gran veracruzano, pero nunca con su ánimo, pues se fue lleno de proyectos, de sueños y de ilusiones, como siempre fue en su actividad profesional y humana.

Muchos recordamos a Hugo Vega como un cumplido y joven director del DIF municipal del Ayuntamiento de Veracruz, y después como un activista incansable en apoyo de los deudores del Barzón, a quienes salvó de manera multitudinaria.

Y también como una persona siempre atenta, amable; totalmente dispuesto a ayudar. Lleno de ideas

Bueno, y también se recuerdan sus éxitos dentro de la cancha, alá en las épocas gloriosas del Ilustre Instituto

Veracruzano, en donde hizo amigos para toda la vida y en donde formó su carácter recio y espléndido. Higo fue tan buen futbolista, un goleador nato, que pudo jugar profesionalmente hasta en la Primera División, pero la vida lo llevó por otro rumbo.

Y ese camino fue el de la filantropía porque siempre fue, como decía Machado el grande, «en el buen sentido de la palabra, bueno».

Hoy lloramos a Hugo Vega Morales, pero nos reconforta pensar que vivió una vida altruista y bondadosa, lo que de pocos se puede decir.

Queda su legado político en la Sociedad Estatal para la Recuperación de Veracruz, que concibió, creó y enrumbó como una agrupación en pro de las mejores causas.

Todavía hace algunos días, Hugo consolidaba su personalidad como líder de este movimiento y culminaba negociaciones con partidos y liderazgos para empujar a candidatos de calidad, hombres probos y honestos que trabajaran verdaderamente por un Veracruz mejor.

A la vista de los resultados, podemos decir que la vida de nuestro querido amigo no fue en vano, y que regó dones y alegría por el mundo.

Para su esposa, la maestra Edna Guadalupe Sánchez, y para sus hijos, una condolencia sentida y profunda.

Espero que la resignación llegue pronto a esta familia fraterna y acongojada.

Recuerden solamente que el ejemplo de Hugo perdurará, porque en todo lo que hizo puso su empeño y su corazón como sólo él lo supo hacer.

Hasta la vista, compadrito.

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