Presentan esquema de financiamiento para potenciar inversión el Sur Sureste

Agencia de Noticias RTV

Ciudad de México, 07 de julio de 2022. La Secretaría de Economía ha trabajado en proponer, promover, diseñar, coordinar y ejecutar la política pública de apoyo a micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), con una perspectiva de reducción de la desigualdad entre personas y regiones. Con la visión y el objetivo de reactivar la economía mexicana, hacerla más incluyente, diversa e innovadora a través de estímulos a sectores económicos estratégicos para los mercados interno y externo.

En ese sentido, hemos puesto en marcha diversas acciones encaminadas a apoyar, capacitar y vincular a las MIPYMES mexicanas a través de tres ejes, principalmente: por un lado, el acceso a créditos con características más favorables a las que normalmente se encuentran en el mercado; el desarrollo de acciones de capacitación en habilidad empresariales y de integración de las MIPYMES a la economía digital; y la vinculación a cadenas de valor y mercados internacionales.

A través de diversos esquemas de garantías, implementados en alianza con instituciones de banca de desarrollo, hemos apoyado el acceso al financiamiento de las empresas, con especial énfasis en aquellos liderados por mujeres y jóvenes.

De 2018 a 2022, a través de estos esquemas de garantía se han apoyado a 13,623 empresas, induciendo una derrama crediticia de más de 40,000 millones de pesos. Por cada peso otorgado en garantía se ha derramado alrededor de 16 pesos en crédito.

Por otro lado, la Secretaría de Economía ha establecido contactos y cooperado a través de sus distintas iniciativas en los programas “Sembrando Vida” y “Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec”, por lo que cuenta con la capacidad de vincular estos programas en iniciativas de desarrollo del sector MIPYMEs. Del mismo modo, ha establecido alianzas con organismos como GIZ para el desarrollo de iniciativas de desarrollo sustentable de las MIPYME con enfoque de economía verdes.

Esta información refleja la capacidad con que cuenta la Secretaría de Economía para trabajar en alianza con la banca de desarrollo, las autoridades regionales, y otros organismos, a fin de identificar sectores estratégicos y promover el desarrollo del mercado financiero especializado, y con ello mejorar el acceso al financiamiento de las MIPYME, como herramienta de fortalecimiento de sus actividades y crecimiento sostenible con equidad.

Identificación de sectores clave en la región (trabajo conjunto con el BID)

Como parte del trabajo para desarrollar iniciativas de financiamiento para las MIPYME, a ser puestas en consideración al BID, hemos elaborado un diagnóstico que muestra a grandes rasgos las necesidades de financiamiento de las MIPYME en el país.

Esta exploración, basada en información estadística[1], nos ha permitido contar con hallazgos relevantes tales como:

Las regiones Centro, Centro y Sur de México concentran más del 90% de las MIPYME del país.
Cerca de 2 millones de MIPYMEs, que representan el 43.6% del total de estos establecimientos en el país, se concentran en el sector de comercio al por menor. La mitad de los cuales son tiendas de abarrotes y expendio de alimentos y bebidas.

Cerca de 40% de las MIPYMEs se concentran en el sector de servicios, donde predominan las actividades de hospedaje; restaurantes; servicios de reparación y mantenimiento; y servicios personales.

12% de las MIPYMEs se desenvuelven en la industria manufacturera, donde predominan las actividades de la agroindustria, fabricación de productos de metal, prendas de vestir y otros textiles.

Las microempresas en general (y las pequeñas empresas en menor medida) aún enfrentan una brecha considerable de acceso al financiamiento, que es aún mayor en el caso del financiamiento bancario. En particular, las microempresas reportan en gran medida ser afectadas por condiciones de financiamiento poco adecuadas (intereses, requisitos).

En México existían poco más de 387 mil establecimientos MIPYME que se desenvuelven en sectores estratégicos con potencial de exportación, tales como, agroindustria, textiles, metálicos, electrónicos, entre otros. los cuales representaban el 8.1% del total de establecimientos económicos en el país. Éstos, en promedio, presentaban niveles de acceso de financiamiento por debajo del promedio nacional.

Uso de herramientas novedosas para la dispersión del crédito (FINTECH)

Las instituciones de tecnología financiera, conocidas también como FINTECH, constituyen una industria financiera disruptiva a nivel mundial, en la que las empresas que participan emplean intensivamente herramientas tecnológicas como inteligencia artificial, aprendizaje de máquinas, entre otras, para desarrollar algoritmos de procesamiento de información que permiten desarrollar medios de pago digitales, productos de crédito y otros servicios financieros para promover la inclusión financiera de los hogares y empresas, basados en requerimientos de información simplificados.

En ese sentido, México es la segunda economía a nivel de América Latina en cuanto a inversión directa de capitales en este sector, ello se asocia en gran medida por los siguientes factores:

La promulgación de la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financieras (Ley FINTECH) en 2018, pionera en su clase en América Latina, que propició un ambiente de negocios apto para la atracción de capitales.

Nuestro país aún presenta rezagos en inclusión financiera y de acceso al crédito de los hogares las MIPYME, lo cual configura una oportunidad de mercado de crecimiento potencial para las FINTECH, conocidas a nivel internacional como un motor de bancarización por su capacidad para reducir costos de búsqueda y procesamiento de información.

México posee una alta penetración de telefonía móvil, lo cual representa una oportunidad de cobertura para el sector FINTECH. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares[2], en 2020, 3 de cada 4 habitantes mayores de 6 años accede a la telefonía móvil, de los cuales 91.8% cuenta con un equipo inteligente (o Smartphone).

La pandemia incrementó la necesidad de acelerar el uso de la tecnología para ofrecer de manera remota operaciones financieras, como solicitudes de crédito, no solo en el caso de las FINTECH que brindan servicios directos a las y los consumidores, sino de también en el caso de aquellas que proveen servicios a las instituciones de banca comercial tradicionales.

De acuerdo con el “Radar Fintech e Incumbentes 2021”, del BID y FINNOVISTA, al cierre de 2021 existían 512 compañías FINTECH operando en el país, cifra 16% mayor que la del año previo, lo cual refleja que el ecosistema FINTECH en el país viene creciendo.

Por su parte, de acuerdo con el reporte “Ecosistema de venture capital y growth equity en Latinoamérica”[3], América Latina recibió una inversión de 5.9 billones de dólares en FINTECH, cifra 4 veces mayor que la cantidad ingresada en 2020. México recibió el 26% de esa inversión.

No obstante, las FINTECH aún tienen varios desafíos que enfrentar para consolidar sus operaciones, entre los que se encuentran:

Reducir su dependencia al fondeo proveniente de fondos de capital de riesgo, y atraer fuentes de fondeo más estables, un rol que, por ejemplo, puede atenderse por medio de esquemas de garantías o líneas de fondeo provenientes de recursos gubernamentales (de acuerdo con el informe del BID y FINNOVISTA, 25% de las FINTECH América Latina en se financia por medio de inversionistas “ángeles” y 17% por medio de capital de riesgo, en contraste de solo un 7% que recibe apoyo financiero gubernamental y 6% de otras instituciones financieras).

Desarrollar sus sistemas de operaciones, mecanismos de gestión de riesgos, soluciones de ciberseguridad y mecanismos de control de lavado de dinero, alineados con las guías emitidas para tales efectos por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

A su vez, la posibilidad de desarrollar alianzas con instituciones bancarias tradicionales permitiría el desarrollo de tecnologías para el desarrollo y la prestación de nuevos productos de financiamiento que estén a la medida de las necesidades de los potenciales demandantes de crédito, reduciendo los costos de generación y procesamiento de información. Esto podría traducirse en la generación de mejores condiciones de financiamiento para un sector como las microempresas, sector tradicionalmente afectado por bajos niveles acceso al crédito, así como por las altas tasas de interés y exigencias de colateral.

De acuerdo con el mencionado reporte del BID y FINNOVISTA, el 56% de las FINTECH en América Latina señala que su principal reto es escalar sus operaciones, seguido de un 16% que indica tener la como necesidad primordial el acceder al financiamiento.

Desde la Secretaría de Economía, se han tenido acercamientos con algunas FINTECH para el diseño e implementación de productos de financiamiento dirigidos a MIPYMES, y si bien, se han identificado posibilidades de colaboración, también se han encontrado algunas áreas de oportunidad donde la Secretaría de Economía puede incidir, aprovechando el expertise que se tiene en la materia, a fin de procurar la reducción de costos financieros y la eficiencia en la colocación de créditos para fomentar las actividades productivas de las MIPYMEs.

[1] Censo Económico 2019 del INEGI

[2] INEGI, el Instituto Federal de Telecomunicaciones y la Secretaría de Comunicaciones y Transporte.

[3] Glisco Partners.

Enlaces de interés