Sociedades prehispánicas no deben analizarse bajo criterios actuales

Las sociedades prehispánicas contaban con una serie de concepciones y representaciones icónicas basadas en su propia idiosincrasia

Carlos Hugo Hermida Rosales

Xalapa, Ver., 13 de octubre de 2021. Jesús Bonilla Palmeros, investigador del Instituto de Antropología (IA) de la Universidad Veracruzana (UV), dictó la conferencia inaugural del evento anual de Todos Santos de esta entidad académica, durante la cual destacó que “en la cosmogonía mesoamericana la destrucción y la muerte eran fundamentales, ya que después de ellas venían la renovación y un nuevo inicio”.

El Doctor en Historia y Etnohistoria disertó sobre “La muerte en los códices nahuas” la tarde del lunes 11 de octubre, en un encuentro virtual en el que también estuvieron Yamile de la Cruz Lira López y Virginia Arieta Baizabal, directora e investigadora de esta entidad académica, respectivamente.

Explicó que diversos códices nahuas muestran que las culturas mesoamericanas no veían a la muerte como un fin, sino como un momento dentro del orden cíclico del universo; además, hizo énfasis en no tratar de entender a las sociedades prehispánicas con los criterios actuales, ya que ellas contaban con una serie de concepciones y representaciones icónicas basadas en su propia idiosincrasia.

En diversos códices como el Borgia, el Fejérváry-Mayer y el Tudela se puede ver parte de esta idiosincrasia y la concepción que tenían sobre la muerte.

Un fragmento del Códice Borgia refleja la dualidad muerte-vida a través de la representación de Mictlantecuhtli y Ehécatl-Quetzalcóatl; el primero es concebido como el señor del Mictlán –lugar de los muertos–, mientras que el segundo es considerado el creador del ser humano por medio de su aliento divino.

Este manuscrito contiene glifos –signos pintados– con una carga simbólica relacionada con el sacrificio, la muerte y la renovación.

Por su parte, el Códice Fejérváry-Mayer muestra los rumbos del universo y dentro de él se puede observar el orden cíclico a nivel cósmico marcado por los movimientos del sol.

Al poniente está pintado el sitio al que van las mujeres muertas en el parto, y al norte el lugar de los muertos, donde reinan Mictlantecuhtli y Mictlantecíhuatl.

A su vez, dentro del Códice Tudela se puede ver cómo en los entierros prehispánicos eran realizadas ceremonias muy complejas en torno a la muerte, que era considerada el tercer momento del ciclo de vida.

Jesús Bonilla mencionó que la mayor parte de códices de las culturas mesoamericanas fueron destruidos ya que su contenido era considerado abominable a los ojos del cristianismo, y sólo se salvaron los que se llevaron a Europa en calidad de antigüedades.

Estos manuscritos que concentraban el saber religioso de las sociedades prehispánicas fueron sustituidos por los catecismos indocristianos, en cuya elaboración participaron frailes y pintores indígenas que representaron rezos o pasajes bíblicos a través de sus dibujos.

El investigador declaró que una de las principales cualidades de los códices es que muestran fielmente que para las sociedades prehispánicas la muerte no representaba un fin, sino un momento que llevaba a levantarse y crecer de entre los muertos.

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