UV inventó fármaco para tratar la artritis reumatoide

Modificaron las propiedades físico-químicas y biofarmacéuticas de la sulfasalazina, también empleada para colitis ulcerosa

Claudia Peralta Vázquez

Xalapa, Ver., 04 de junio de 2022. Karina Mondragón Vásquez y Jorge Guillermo Domínguez Chávez, académicos de la Facultad de Bioanálisis de la Universidad Veracruzana (UV), región Veracruz, esperan que la industria farmacéutica del país tenga interés para la comercialización de la patente “Nuevas fases sólidas de sulfasalazina”, medicamento empleado para el tratamiento de artritis reumatoide y colitis ulcerosa.

En 2020, después de seis años de arduo trabajo e investigación, los académicos lograron obtener la patente por parte del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), en la cual también se involucraron tres estudiantes de esta casa de estudios: una de Doctorado y dos de licenciatura.

Actualmente, con el apoyo de la Oficina de Transferencia de Tecnología (OTT), adscrita a la Dirección General de Vinculación (DGV) de la UV, los académicos esperan comercializar el fármaco, para lo cual requieren de la consolidación de varios pasos.

Karina Mondragón explicó que la invención consistió en modificar las propiedades físico-químicas y biofarmacéuticas de la sulfasalazina.

Aunque es uno de los medicamentos más utilizados en el tratamiento de los dos padecimientos citados, el problema radica en su baja solubilidad y biodisponibilidad, lo cual propicia una ineficacia terapéutica.

En este sentido, la invención es una forma sólida binaria generada a través de la interacción de la sulfasalazina con una molécula o aminoácido llamado arginina.

Dicha interacción modifica la estructura del estado sólido y sus propiedades físico-químicas como la solubilidad. De tal manera que esta nueva forma sólida del fármaco es 40 veces más soluble que el original, el cual se encuentra en el mercado.

“Esto da lugar a un medicamento más eficaz y seguro que impacta en la salud de la sociedad que así lo requiera.”

Un fármaco logra su efecto terapéutico cuando se absorbe en sangre, pero para ello primero tendrá que solubilizarse. “Ese es el primer paso, si un fármaco no se solubiliza, no se absorbe ni llega al torrente sanguíneo, su eficacia terapéutica es baja a pesar de tener actividades farmacológicas importantes”.

Desafortunadamente, alrededor del 70 por ciento de los fármacos comercializables tienen problemas de solubilidad, comentó. Con esta patente, los docentes universitarios logran atacar el problema, pues al incrementar la solubilidad también pueden reducir la dosis hacia el paciente.

Mondragón Vásquez destacó que la disminución de la dosis  impacta en el costo del producto y en los efectos secundarios, sobre todo porque este fármaco se administra por periodos de tiempo muy largos.

La invención está protegida por la UV, y como fármaco requiere de ciertas condiciones para poderse comercializar, como por ejemplo: pruebas de escalamiento y piloto para ver su factibilidad, así como estudios de formulación.

Lo anterior en cuanto a lo técnico, pero en el ámbito de la biofarmacéutica también correspondería realizar un estudio de ajuste de dosis.

“El efecto farmacológico del medicamento se conoce bien, pero al ser más soluble y a partir de esta nueva fase sólida obtenida, se requiere hacer un nuevo ajuste de dosis.”

“Una patente también es indicador de desarrollo”

Karina Mondragón Vásquez, con Maestría en Química Orgánica y Doctorado en Ciencias, expresó que una patente es indicador de desarrollo porque favorece a la sociedad, al estado de Veracruz y al país.

Por ello, destacó la necesidad de concretar la parte de transferencia tecnológica al sector empresarial, en beneficio de la propia UV. “Esto de las patentes tendría que ser un ganar para los investigadores, para la UV, para el país y para la sociedad”.

En entrevista, donde también participó Héctor Manuel Villanueva Lendechy, titular de la OTT, la investigadora expresó su orgullo de contribuir en el desarrollo de la ciencia aplicada, pues los conocimientos deben generar bienestar para la sociedad.

En el caso de la UV, este logro incrementa sus indicadores de calidad, permite a los investigadores ingresar al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), elevar su productividad y el nivel de evaluación de la entidad académica.

“Como científico, lo que uno más desea es que el producto llegue a tener un impacto en la sociedad y genere un beneficio, independientemente de las regalías y comercialización, es lo atractivo de realizar investigación”, resaltó Jorge Guillermo Domínguez Chávez.

Se mostró orgulloso de contribuir con un granito de arena a los indicadores de la UV, “es motivador seguir haciendo investigaciones en ciencia aplicada e incrementar el número de patentes”.

Dijo que ésta no es su primera experiencia en la invención y obtención de una patente, pues incluso, previo a su ingreso a la UV, ya desarrollaba otros proyectos como parte de estancias posdoctorales, en vinculación con algunos laboratorios.

En el caso del tratamiento para artritis reumatoide, dijo que se trata de una enfermedad que no tiene cura, por lo tanto, los periodos de suministro del fármaco llegan a ser muy largos, incluso de por vida.

Por esta razón, proyectar el fármaco hacia su comercialización requiere de hacer un ajuste de dosis en conjunto con otro grupo de investigación especializado, pues ellos no cuentan con ese equipo.

De igual forma, la prueba de escalamiento tendría que hacerse con una empresa que cuente con el equipamiento específico para manejar grandes cantidades del producto, “ésa sería la parte más costosa”.

Una vez que se tengan los lotes piloto, se podrán desarrollar los estudios de formulación, subrayó el académico de la UV.

Puntualizó que el hecho de modificar las partes físico-químicas de los fármacos no sólo abre la posibilidad de tener medicamentos más eficaces, sino también brinda la oportunidad de encontrar otros efectos terapéuticos.

Por ejemplo, la sulfasalazina también tiene propiedades antimicrobianas y puede emplearse como antibiótico, pero no se hace porque presenta esa baja biodisponibilidad y solubilidad.

“Ahora que tenemos esta nueva fase valdría la pena investigar su posible efecto antibiótico, nos ha abierto las puertas para explorar otros fármacos.”

Dio a conocer que actualmente se encuentran en la solicitud de otra patente de un medicamento llamado “secnidazol”, empleado como desparasitante, sin embargo, podría aplicarse para el tratamiento de la enfermedad de Chagas.

Ambos investigadores coincidieron en comentar que la OTT les ha brindado acompañamiento desde el inicio de solicitud de la patente.

“Nos han acompañado tanto en la revisión de escritura, como en los exámenes de forma y fondo, en todo el proceso de realizar la protección, obtener el título de patente, y ahora para la transferencia de la innovación con el sector productivo.”

Hoy en día, se encuentran en la fase de difusión del producto, por lo que esperan –en breve– llegar a un buen acuerdo comercial entre el sector privado y la UV, “en este sentido, la OTT tiene un papel muy importante”.

Comentaron que llevar cualquier producto farmacéutico al mercado resulta muy caro, por lo que definitivamente se requiere del respaldo de farmacéuticas. En México sí las hay, e incluso algunas apuestan a la investigación, “valdría la pena explorar alguna vinculación con ellos, sería un excelente acercamiento”.

Es importante mencionar que la patente fue desarrollada en el Laboratorio de Química y Biotecnología, de la Facultad de Bioanálisis, región Veracruz.

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